Quiero expresar mi frustración y enfado por la burla de la que estoy siendo objeto, junto a otros muchos ciudadanos, en el llamado "teléfono de asistencia de Renta", puesto a disposición por la Agencia Tributaria para facilitar diversas gestiones de carácter burocrático al sufrido ciudadano. Pues bien, después de una semana entera llamando una media de 10 veces al día y soportando el monótono tonillo de una voz metalizada que alimenta la ansiada posibilidad de terminar hablando con un ser humano que resuelva mis dudas, concluye mi aventura con un aséptico "todos nuestros operadores están ocupados, inténtelo más tarde".
Por favor, dejen de tomarnos el pelo. No hay operadores, ni ganas de ponerlos. Lo único que hay es pura propaganda de la Agencia Tributaria para hacer creer a los contribuyentes que la moderna Administración nos facilita nuestras obligaciones tributarias. Seguro que sería más cómodo para mí hacer caso omiso a mis obligaciones con Hacienda porque, en ese caso, no tendría que insistir por teléfono, ni personarme en ninguna delegación, ni utilizar la caótica página web de la Agencia Tributaria. Sencillamente me localizarían (porque tienen todos mis datos y los de mis conciudadanos) y me darían un plazo límite para saldar deudas pendientes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007