Con la inauguración de este último restaurante en el interior del estadio Santiago Bernabéu, el Grupo Tejedor abandona el tradicional abigarramiento estético que hasta ahora ha caracterizado todos sus locales: La Máquina, Casa Nemesio y, sobre todo, Puerta 57. Se trata de un nuevo establecimiento de ambiente contemporáneo que dispone de parrillas de carbón de encina contiguas al comedor cuya actividad reproducen en directo pantallas de televisión que atraen la mirada de los comensales. Como complemento, una carta repleta de platos madrileños tradicionales en la que se rinde homenaje a hosteleros de la ciudad a través de sus recetas favoritas: patatas con huevos rotos estilo Lucio; tortilla de patatas en versión José Luis y bacalao a la brasa, según Evaristo García (O'Pazo).
ASADOR DE LA ESQUINA
Concha Espina 1. Estadio Santiago Bernabéu, puerta 46. Teléfono 914 43 06 75. No cierra (salvo durante los partidos). Entre 40 y 50 euros por persona. Menú Madrid, 28 euros. Menú Asador, 36. Sesitos a la romana, 12. Bacalao a la brasa, 20. Chuletón a la parrilla (dos personas), 40. Helado de leche merengada, 5.
Pan ... 6
Café ... 6,5
Bodega ... 6
Aseos ... 7,5
Ambiente ... 7
Servicio ... 6
En suma, una curiosa fusión entre lo cosmopolita y lo castizo con aires desenfadados. Y como telón de fondo, la calidad de las materias primas, algo consustancial al espíritu del grupo. Cuestión independiente es la interpretación que sus cocinas hacen de las recetas. Denominar ensalada San Isidro a la que contiene la horrible lechuga iceberg, ollo rosso y los delicados tomatitos cereza supone desconocer la fórmula auténtica. Tampoco la parrillada de hortalizas da la talla como debería.
Tortilla de bacalao
En general, los reparos alternan con aciertos llamativos. Si los riñones de cordero a la parrilla poseen cierto tufillo, la tortilla de bacalao resulta espléndida; mientras los sesitos de cordero a la romana salen malparados por el grosor del rebozado, la longaniza ibérica y el salchichón casero de Joselito, ambos a la brasa, merecen la pena.
Compartir y picar son verbos consustanciales a sus mesas. No podía ser de otra manera cuando entre sus entrantes figuran las mollejas de ternera, la morcilla de Burgos y los soldaditos de Pavía. En su función de asador, la casa aspira a convertirse en un santuario de las carnes rojas. Sin embargo, el chuletón de vaca, que recurre a la técnica del famoso Julián de Tolosa (costra de sal marina con llamas de fuego incluidas que churruscan las piezas), resulta tierno, pero de sabor anodino. Por el contrario, el tronco de merluza y el rape a la brasa son espléndidos.
MENÚS QUE SUENAN A PÉREZ GALDÓS
AL MARGEN DE LA CARTA, la casa ofrece dos menús alternativos. El menú Madrid (28 euros), típicamente castizo, contiene dos platos y postre y media frasca de vino madrileño. El menú Asador (36, mínimo dos personas), otros dos platos cuyos segundos incluyen piezas de carne a la parrilla, postre y la consiguiente dosis de vino. Tampoco los dulces abandonan el regusto castizo de las especialidades saladas. Algunos de ellos parecen rememorar citas de Pérez Galdós o Ramón Mesonero Romanos. Los bartolillos son correctos; los pestiños reblandecidos con miel desilusionan; los buñuelos de viento, vulgares; las torrijas, buenas; la leche frita, aceptable, y el helado de leche merengada, fantástico. A la entrada, Asador de la Esquina dispone de una escueta barra en sintonía con la fórmula que tanto éxito le ha proporcionado a la cadena. Lugar ideal para degustar tapas y raciones: patatas bravas, anchoas del Cantábrico, pimientos del piquillo confitados, pepito de ternera, callos a la madrileña y paleta de jamón ibérico, entre otras sugerencias.A pesar de que lo menos llamativo es la bodega, en la selección se nota la mano del sumiller Víctor Díaz, que con fortuna variable (bastante discreto el vino de frasca) intenta prestar notoriedad a los vinos madrileños. Los detalles de casticismo se mantienen en distintos frentes: las camareras lucen uniforme chulapo diseñado por Pedro del Hierro, los martes y miércoles hay cocido madrileño y con el café se sirven copitas de anís de Chinchón de la Alcoholera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007