Recién terminado segundo de Medicina, con 18 años y sin un duro, Nancho Novo -al que se puede ver en Tuya siempre- salió de Santiago de Compostela rumbo a la Costa Brava. En autoestop.
Esto promete. ¿Con quién iba?
Con un colega. Primero fuimos a Madrid para buscar a algún camionero que nos llevara. Yo no conocía la ciudad y pasamos un día dando vueltas. Dormimos en un banco y nos despertaron los que riegan. Nos mojaron enteritos.
Menudo arranque...
Hacía un calor mortal. Nos subimos a una barca en el Retiro con los pies en el agua.
¿Y el autoestop?
Nos cogió un brasileño que estaba dando la vuelta al mundo. Me dijo que la ciudad que más le había gustado era Praga. Todavía no he ido, pero lo tengo en la cabeza.
¿Cuánto tardaron?
Ni me acuerdo. Fuimos a Playa de Aro. El último tramo lo hicimos con un pintor de los que hacen retratos a los turistas que iba en un cuatro latas y que nos adoptó.
¿Y la vuelta?
Fue mucho peor. Tardé cuatro días en llegar a Galicia. Hay dos pueblos que no olvidaré: Bujaraloz y La Almunia de Doña Godina. En cada uno me pasé un día entero sin que nadie me cogiera. Una noche dormí en el baño de una gasolinera, pero al día siguiente, en una aldea de Soria, una anciana me dio cena, desayuno y cama. Calor humano.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007