Si las universidades tuvieran que ponerse de acuerdo en una iniciativa del departamento de Justo Nieto que haya salido bien, la respuesta estaría clara y sólo habría una: Los becarios del programa Noemi -Nuevas Oportunidades Empresariales Mediante la Investigación-. Unos becarios bastante raros a los que se les pagó un sueldo de 3.000 euros para que salieran al extranjero, aprendieran el funcionamiento de aquellos parques científicos que han tenido éxito y volvieran con el secreto.
"Es gente joven, muy motivada y que está funcionando muy bien", dice Jiménez Raneda. Y Antonio Raga, de la Universitat de València: "Estamos teniendo la suerte de contar con los Noemi, que es gente que tiene experiencia, viene con muchísima ilusión y nos están viniendo bien a todos los parques".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de mayo de 2007