Uno de los méritos de Rafael Simancas como secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM) fue el de lograr el final de las familias de la irreverente federación. Consiguió que sus miembros escenificaran, en julio de 2004, en el último congreso regional, la pacificación del partido. Siempre que ha habido una situación crítica, como la elaboración de las listas en febrero, algunas familias iniciaban movimientos. El batacazo electoral ha logrado despertar esas corrientes, aunque aún no se puede cuantificar su fuerza.
- Guerristas. O acostistas, porque su principal valedor es José Acosta. Entre sus clásicas reivindicaciones está la de que el líder del PSM sea una voz con autoridad en el ámbito nacional.
- Núcleo duro. Simancas benefició en las confección de la lista autonómica a sus fieles colaboradores, como Ruth Porta, Matilde Fernández y Andrés Rojo. Incluye a Antonio Romero, coordinador de la campaña.
- Izquierda Socialista. Encabezada por Antonio Barrio, hoy residual.
- Barones del sur. No son tanto una familia, como un grupo de poder en clave futura, por su respaldo electoral. Entre ellos, el alcalde de Getafe, Pedro Castro.
- Renovadores. En su día tuvieron gran fuerza con dirigentes como Jaime Lissavetzky.
- Renovadores por la base. De los antiguos seguidores de José Luis Balbás, siguen algunos como José Antonio Díaz.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de mayo de 2007