El temor a la llegada gradual de una amplia crisis en el sector inmobiliario empieza a perfilarse como la cuestión de fondo a debatir en los mercados de valores. Ayer fue el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, el que tocó el tema al afirmar que los problemas del mercado inmobiliario pueden ser un lastre para el crecimiento económico durante más tiempo del estimado hasta ahora, justo cuando en España se hacen cábalas sobre el posible impacto que pudiera acarrear a la economía una crisis en aquel sector.
Los mercados de valores europeos pasaron de disfrutar de una mañana tranquila a hacerse eco de los temores a los efectos de una crisis, con lo que los índices refeljaron inmediatamente ese cambio de ambiente.
El Ibex 35 perdió el 0,64% y se arrimó a los 15.300 puntos, mientras que el Ibex de los valores medianos subió el 0,09% y el de los pequeños perdió el 0,18%. La peculiar situación que vive el mercado español en los últimos meses, con amplia mayoría de operaciones a corto plazo, hizo que el giro de los acontecimientos afectara más a los valores con mayor liquidez, lo que explica que el Ibex 35 pasara de los 15.461,90 puntos a los 15.314,90 del cierre.
El avance de la actividad en el sector servicios en la eurozona y en Estados Unidos en este mes de mayo cayó en saco roto al situar los inversores la evolución de los tipos de interés como la primera de sus prioridades. En Estados Unidos se daba por supuesto que no habrá bajada en el precio del dinero, mientras que en la eurozona se cuenta con una nueva subida a medio plazo. En ambos casos se trata de una mala noticia para la actividad económica, pues en Estados Unidos hace falta algún impulso y en Europa sería mejor no contar con lastres. La contratación en el Mercado Continuo ascendió a 6.676,66 millones de euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007