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Reportaje:La ofensiva terrorista

Gernika amanece bajo la desesperanza

La 'capital' vasca de la paz cristaliza las muestras de hartazgo de la sociedad

Hace setenta años, Gernika (Vizcaya) quedó arrasada por el bombardeo de la Legión Cóndor en plena Guerra Civil española. Aquel devastador ataque contra la población civil se recuerda estos días en esta simbólica villa del País Vasco con un gran letrero que dice: "Gernika por la paz". La inscripción figura en la fachada de una gran carpa que acoge una exposición audiovisual que pretende ser "un homenaje a las víctimas" y, al mismo tiempo, "una contribución a la cultura de la paz".

La población de Gernika (15.452 habitantes), que ha soportado en sus propias carnes o a través del testimonio de sus antepasados el horror de la barbarie, amaneció ayer desconcertada ante la decisión de ETA de romper la tregua. "Esto no lo esperábamos. Había una ilusión entre la gente por acabar para siempre con el terrorismo, pero se ha vuelto a perder la oportunidad", asegura una pareja de jóvenes.

"Es una pena. No se dan cuenta de que los vascos no queremos más muertos. ¿Así quieren resolver los problemas y lograr la paz?", se lamenta una mujer. En una cafetería céntrica, dos hombres comentan entre sí que en estos momentos sólo cabe estar más unidos. La patronal Confebask instó ayer a las instituciones a caminar por la senda de "la unidad y el consenso" y mostró su convencimiento de que la sociedad vasca "logrará que, tarde o temprano, su deseo de vivir sin violencia pueda convertirse en realidad y el terrorismo desaparezca definitivamente de nuestras vidas". Los empresarios vascos y navarros, consideran el anuncio de ETA un "verdadero mazazo".

Es un "jarro de agua fría" , aseguraron en UGT. CC OO emplazó a los partidos a que se pongan "a trabajar" para apoyar al Gobierno y a las fuerzas de seguridad. Y la central nacionalista ELA calificó el anuncio de los terroristas de un "error gravísimo" que perjudica "sobre todo a las fuerzas soberanistas".

La coordinadora Gesto por la Paz recordó que la ciudadanía vasca "no puede permitir vivir en este continuo corredor de la muerte en el que nos quiere encajonar ETA". Los tres obispos vascos, entre ellos Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, solicitaron a ETA que "revoque su decisión", porque la sociedad "no necesita la tutela de ningún grupo" para reclamar sus derechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007