La calidad de la sanidad pública se mide en días. La presión para reducir el tiempo que aguardan los pacientes para ser atendidos ha llevado a la Consellería de Sanidade a organizar un curso para que sus altos cargos reciban propuestas que les permitan recortar las esperas. Una de las medidas analizadas consiste en que los usuarios del Sergas entren en las listas no por orden de solicitud de cita, sino según la gravedad de su dolencia.
Medio centenar de gerentes del Sergas se sentó ayer en un hotel de Santiago para escuchar los consejos de un grupo de expertos en listas de espera, la obsesión de todo sistema sanitario público. Los técnicos, procedentes de Aragón, Cataluña, Madrid y Escocia, relataron sus experiencias en la lucha contra las colas en los quirófanos y consultas, y propusieron cambios que Sanidade piensa estudiar. Entre ellos, que los pacientes empiecen a ocupar un puesto en las listas de espera en función de la gravedad de su dolencia.
Xavier Castells, del Hospital del Mar de Barcelona, propone que, antes de dar cita para una intervención quirúrgica, se evalúe el dolor que sufre el enfermo, las limitaciones que padece en su trabajo y en su vida diaria por culpa de la dolencia, la gravedad de los síntomas y las probabilidades de recuperación que tiene.
Con estos parámetros se establecerá qué puesto debe ocupar esa persona en su espera para entrar en un quirófano. "El objetivo es que aquel que más necesidad tenga, espere menos", explica el doctor Castells, quien asegura que la fórmula cuenta con el apoyo de los colectivos médicos.
¿Necesitan ser intervenidos todos los que conforman las listas de espera? Enrique Bernal, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, defendió ayer ante los responsables del Sergas que no. Considera que el porcentaje de pacientes en los que la conveniencia de la operación no está clara alcanza en algunos casos el 50% y que los médicos deben valorar mejor si es acertado someter al enfermo a una intervención. Otra de las propuestas que el doctor Bernal plantea al Sergas es la aplicación de "programas de decisión compartida", en los que los facultativos exponen a los usuarios los pros y contras de entrar en el quirófano para decidir conjuntamente si es imprescindible operar.
A los gerentes del Sergas se les presentó Escocia como modelo de éxito en la batalla contra las colas en la sanidad. A diferencia de Galicia, en este país los responsables sanitarios son elegidos por un concurso público y no son nombrados por el gobierno de turno, por lo que las listas de espera no son un arma política y las medidas para paliar el problema parten sólo de técnicos. John Cannaghan, representante del sistema de salud escocés, asegura que este modelo logró que el tiempo máximo que aguarda un usuario para ser atendido pasase de 26 semanas en 2005 a las 18 de la actualidad.
Reforma "estructural"
La Consellería de Sanidade analizará a partir de ahora las ideas recogidas ayer para "estudiar su posible implantación en Galicia", según confirmó un portavoz del departamento. Sanidade se plantea "cambios estructurales" en la gestión de las listas de espera.
La conselleira, María José Rubio, anunció ayer que antes de terminar la legislatura se pondrá en marcha un sistema para que los pacientes puedan saber en todo momento y a través de Internet qué lugar ocupan en la cola para ser asistidos.
Rubio sostiene que este novedad servirá para "aliviar la ansiedad por desconocimiento" de su situación. El Sergas también prepara un "complejo" mecanismo informático para hacer concidir el resultado de las pruebas con la cita con el especialista y agilizar el diagnóstico.
Sanidade creará "de manera inminente" comisiones de participación ciudadana en todas las áreas sanitarias, unos órganos previstos por la normativa vigente que Rubio promete abrir al máximo número posible de colectivos de pacientes.
Los médicos interinos de hospital, que iniciaron una huelga indefinida el pasado 27 de abril, cumplieron ayer otra jornada de paro, que provocó el aplazamiento de siete operaciones y 127 consultas externas.
Un 15% más de donantes
El número de personas que donan sus órganos en Galicia aumentó en lo que va de año un 15% con respecto a 2006, aunque también se incrementaron las negativas de familiares en dos puntos. En este tiempo, se realizaron en los hospitales del país 104 trasplantes, de los que 38 fueron de hígado, 43 de riñón, 15 de pulmón, 7 de corazón y uno de páncreas.
La conselleira de Sanidade recordó ayer en un Pleno especial del Parlamento gallego que Galicia es una de las zonas de España en la que más se niegan las familias a donar órganos. El 21% de las personas a las que se les propone la donación la rechazan, seis puntos por encima de la media española. María José Rubio afirma que impulsará, en colaboración con la Consellería de Educación, un proyecto educativo para promover las donaciones y reducir el reparo de parte de la ciudadanía gallega a que los órganos de un pariente muerte salven la vida de un enfermo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007