Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Uribe reconoce que liberó al portavoz de la guerrilla de las FARC a petición de Sarkozy

El principal grupo armado de Colombia aún no ha aclarado si canjeará a parte de sus rehenes

El acertijo no se ha resuelto: el presidente colombiano, Álvaro Uribe, aclaró varias dudas pero abrió ayer nuevos interrogantes sobre la liberación de unos 170 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ordenada unilateralmente por su Gobierno. ¿Qué consecuencias tendrá esta jugada política para los rehenes en poder de las FARC? Ésta es la pregunta mayor. Uribe confirmó el papel del presidente francés, Nicolas Sarkozy -uno de los 54 rehenes que las FARC considera canjeables es la franco-colombiana Ingrid Betancourt-, y declaró que hablaron cuatro veces por teléfono.

El presidente francéspidió expresamente la libertad de Rodrigo Granda, el canciller y portavoz de la organización guerrillera más poderosa del país. No se sabe el porqué de esta petición: "No le pregunté [a Sarkozy]; primó la confianza sobre la curiosidad", dijo Uribe. Granda salió el lunes por la tarde, 22.00 horas en la España peninsular, de una prisión de alta seguridad, y permanecerá temporalmente en Bogotá en la sede de la Conferencia Episcopal.

Sarkozy incorporará a la agenda de la reunión del G-8, que empieza hoy en Alemania, el tema de los secuestrados por las FARC. En su intervención de más de una hora, Uribe repitió, una y otra vez, que su gesto humanitario está encaminado a "fortalecer su política de seguridad democrática", que implica mano dura contra los armados.

Cuando le preguntaron qué esperaba del G-8 respondió, rotundo: "Apoyo a la seguridad democrática". Y esta política, bandera en su Gobierno, implica, en el campo del acuerdo humanitario, la no desmilitarización de dos municipios como exige las FARC y que los guerrilleros que salgan libres no podrán regresar a las filas subversivas. Podría implicar también el intento de rescate militar.

La Iglesia pidió ayer al Gobierno y la guerrilla anteponer los principios humanitarios sobre consideraciones o reivindicaciones de carácter político o territorial. También reclamó que se exploren nuevas alternativas y recordó que apoya salidas que no impliquen riesgos para la vida de los secuestrados.

España, Suiza y Francia -los tres países que han trabajado desde hace años tratando de acercar a las dos partes- aplaudieron la decisión "valiente" de Uribe. Las FARC, sin embargo, no han respondido. Los familiares de los rehenes fían sus esperanzas en un gesto positivo de la guerrilla.

Sólo al medio día de ayer se conoció que Granda salió de prisión con un "permiso especial" para realizar labores humanitarias; sus condenas siguen en pie. Su abogado, Miguel González, indicó que su cliente prácticamente fue obligado a dejar la prisión: "No le dejaron otra opción". Granda, quien cargaba una gran mochila de tela a sus espaldas en el momento de abordar el helicóptero militar que lo trajo a Bogotá, no renegó -como hicieron el lunes 170 combatientes del paquete de liberados- de su organización guerrillera. El Gobierno lo avaló como gestor de paz y le dará todas las garantías para que realice esta labor. ¿Acepta Granda este papel? ¿Qué validez tendría su trabajo si sus comandantes no lo apoyan?

Carlos Lozano, director del semanario comunista Voz asegura que la "jugada maestra de Uribe" va a desviar la atención internacional, hasta hace poco concentrada en el escándalo de las alianzas de políticos y paramilitares, hacia las FARC. En el campo del acuerdo humanitario reconoce que hay "un ambiente y expectativas distintas", pero no cree que tenga ninguna implicación positiva en este momento.

En la mañana de ayer empezó el traslado de los ex guerrilleros que el lunes firmaron un documento en el que renegaron de su vida insurgente a un centro recreativo en Chicoral, al sur occidente de esta capital. Uribe aclaró que en total serán unos 170 los beneficiados; no se sabe aún quienes son ni qué rango tenían en la guerrilla. En el centro recreativo permanecerán al menos cuatro semanas; serán preparados para su regreso a "la civil", como dicen ellos.

LA MILICIA MÁS PODEROSA

Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) fueron creadas en 1964

Las integran unos 17.000 guerrilleros

Hay unos 1.500 presos de las FARC en las cárceles colombianas

El Gobierno pretende canjear 170 presos de la guerrilla por 54 rehenes en manos de las FARC

Los grupos rebeldes de Colombia cuentan con unos 3.000 rehenes

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007

Más información