Es triste que se tengan que instalar cámaras en las dependencias para interrogatorios policiales. Y también es triste que se publiquen las imágenes de esas cámaras de la manera en que se ha hecho, sin respetar lo más mínimo el derecho a la intimidad y dignidad de unas personas presuntamente inocentes. Si de lo que se trata es de salvaguardar los derechos de la ciudadanía, estas imágenes tendrían que quedar en el departamento de asuntos internos de la policía. Bribón.
Habrá que recurrir a las cámaras, visto el gusto que algunos han desarrollado por el mamporrazo como sistema de trabajo. Talia666.
¿Por qué no? ¿Es que las cámaras van a ser sólo para controlar a la ciudadanía? No hay año en que en los informes de Amnistía Internacional no aparezca alguna referencia al maltrato policial en algunas comisarías españolas. Gracias al control transparente de algunas autoridades (como el consejero catalán de Interior), vemos la pertinencia de esas informaciones y la necesidad de eliminar de raíz los nunca del todo erradicados comportamientos ilegales en las comisarías. Ammu.
El futuro que adelantó Orwell ya es presente. La garantía para el trato correcto a los detenidos debería estar en la propia mentalidad de los policías, que deberían ser paradigmas de la legalidad y la disciplina. Ahora bien, si se aplica la vigilancia a la policía, ¿no deberían vigilarse también los centros escolares, las iglesias, las empresas...? Estamos llegando a una situación en la que todos vigilan a todos y nadie confía en nadie. Emilio F. Effe.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007