La plantilla de la factoría de la multinacional alemana Mercedes Benz en Vitoria rechazó ayer en referéndum la propuesta de ratificar el convenio que habían planteado los sindicatos UGT, CCOO, Ekintza y USO, que suman 18 delegados. El rechazo era defendido por las centrales nacionalistas ELA, LAB y ESK (nueve delegados). La empresa había vinculado futuras inversiones a la aprobación del convenio.
En el referéndum participó el 89,26% de la plantilla, formada por 2.897 trabajadores con derecho a voto. Un total de 1.317 empleados rechazaron la propuesta, respaldad por 1.158 trabajadores. Se registraron además 100 votos en blanco y 11 nulos. Quedaron al margen de la consulta los aproximadamente 300 empleados (técnicos superiores, licenciados y directivos) que pactan sus condiciones de trabajo al margen.
ELA valoró el rechazo porque el preacuerdo "suponía la regresión en las condiciones laborales de la plantilla, especialmente por la insaciable flexibilidad que la empresa había conseguido en el preacuerdo". En una nota, el sindicato nacionalista mostró su esperanza de que la dirección proceda a la "inmediata reapertura de la mesa de negociación".
Fuentes de la UGT indicaron, sin embargo, que la empresa no va a reabrir la mesa de negociaciones y que va a transmitir a los trabajadores que el preacuerdo era su última opción. "Eso quiere decir que este resultado nos aboca a movilizaciones que posiblemente la plantilla no quería", señalaron estas fuentes.
La empresa había condicionado el futuro de sus inversiones en Álava a la aprobación del convenio cuatrienal. Mercedes debe decidir durante la vigencia de este acuerdo si asigna a la factoría vitoriana un nuevo modelo que garantice su supervivencia cuando en 2014 deje de fabricar la furgoneta Vito y el monovolúmen Clase V.
El principio de acuerdo logrado por UGT, CC OO Ekintza y USO incluía un aumento salarial equivalente a la inflación más 0,75 puntos y una paga de resultados que podría rondar entre los 150 y 200 euros este año. El principal obstáculo para ELA era que el principio de acuerdo incorporaba la posibilidad de ampliar la jornada diaria de 8 a 9 horas, diez días al año, además de reducir el plazo de preaviso para trabajar en sábado de la semana ahora vigente a sólo 24 o 16 horas de antelación.
La victoria de las centrales minoritarias tiene más valor ya que habían planificado para la jornada de ayer diversas iniciativas de divulgación de su postura que, sin embargo no llegaron a concretarse. Ni la asamblea que habían planteado los sindicatos nacionalistas ni la huelga de dos horas propuesta por LAB y ESK para favorecer la celebración de la citada asamblea se realizaron. La dirección consideró ilegal la huelga al no haber llegado el preaviso a tiempo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007