Era uno de esos personajes que sólo pueden darse en la Inglaterra de Dickens y la reina Victoria. Nacido Alan George Heywood Melly, practicó la crítica cinematográfica, fue un apasionado del surrealismo -él mismo terminó convertido en un personaje surrealista- y un provocador nato que nunca ocultó su condición de bisexual.
Como músico, era una rareza: un inglés de clase media apasionado de las cantantes primitivas de blues a las que imitaba con fruición. Su favorita siempre fue Bessie Smith.
Según propia confesión, Melly descubrió el jazz de niño en su Liverpool natal, al mismo tiempo que el arte moderno y el sexo. Durante los años de la II Guerra Mundial se enroló en la Armada "porque los uniformes de ese cuerpo eran los más bonitos". Nunca participó en ninguna batalla; a cambio, estuvo a punto de sufrir un consejo de guerra por repartir literatura anarquista entre la tropa y el mando.
Tras la guerra, trabajó en una galería londinense especializada en arte surrealista y se inició como músico de jazz interpretando el repertorio tradicional junto a Mick Mulligan y su Magnolia Jazz Band. Eran los años del trad-boom, "cuando la bebida estaba por doquier, los viajes eran incesantes y el sexo fácil".
Retirado del jazz en los primeros sesenta, se dedicó a la crítica cinematográfica y a la literatura satírica en The Observer y, con la llegada de los Beatles, se convirtió en uno de los primeros críticos de música pop de la historia.
Principiando los setenta, regresó a los escenarios de jazz, teniendo como copartenaires a dos pesos pesados del renacido movimiento trad británico: John Chilton y Digby Fairweather. Su amor por los sonidos arcaicos y las cantantes de blues de primera hornada no le impidió colaborar con los Stranglers durante los años de la new wave. Una reunión contra natura de la que salió un clásico del pop bizarro: Old coger.
Melly se mantuvo en activo hasta, casi, el fin de sus días. Su última actuación tuvo lugar el pasado mes de enero en su feudo londinense del 100 Club y ante su propio público.
La suya fue una muerte anunciada. Él mismo se encargó de darla a conocer en unas Últimas palabras publicadas en The Guardian, en abril de 2006: "Aquí estoy, no me siento demasiado mal, pero tengo cada vez más ganas de dormir". Además de sus no muy numerosos discos como líder, Melly es autor de una extensa y variopinta bibliografía que incluye su propia autobiografía diseminada en seis volúmenes monotemáticos: Rum, Bum and Concertina (1977, sobre sus años en el ejército); Owning up (1978, acerca de su experiencia como músico de jazz); Scouse Mouse (1984, un relato de sus primeros años en Liverpool); Hooked! Fishing memories (2000, en torno a su otra pasión, la pesca); Slowing down (2005, una reflexión sobre el deterioro físico y la vejez); Take a girl like me (2005, acerca de su vida junto a su segunda mujer, Diana Melly).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007