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Tragedia laboral en Almería

Los cuatro operarios muertos en Carboneras resolvían una incidencia en la tolva

La cementera señala que el lugar del accidente no es un sitio "habitual" de trabajo

Los cuatro operarios fallecidos y los otros cuatro que resultaron heridos el jueves en el accidente de la cementera del grupo Holcim en Carboneras (Almería) revisaban una incidencia registrada en la tolva de carbón (estructura metálica que sirve para canalizar el mineral) que los aplastó. El director de desarrollo sostenible de la compañía, Manuel Soriano, confirmó este extremo y aseguró que el lugar del accidente no es un sitio "habitual" de trabajo. "Por eso había muchas personas allí. Por eso ha sido tan tremendo", comentó Manuel Soriano.

El silo de carbón cedió en parte de su estructura y la tolva -el embudo del silo que deja caer el mineral- rozaba con la cinta transportadora del carbón. Cuando los operarios intentaban resolver la incidencia, el carbón los sepultó. Hay en marcha una investigación oficial sobre lo ocurrido.

José Zamorano era el responsable de la actividad en el momento en que sucedieron los hechos. Zamorano era el encargado del mantenimiento mecánico. El silo de carbón -de unas 400 toneladas de capacidad- cedió y rozaba con la tolva la cinta transportadora. Los operarios intentaron solucionar la incidencia, según se desprende de algunas declaraciones de testigos presenciales, cortando parte de la tolva para que ésta no rozara. De repente, el carbón del silo los sepultó.

"En esta empresa hay unas 15 o 20 tolvas de similares características y con una capacidad de aguante superior a las 1.000 toneladas. Lo que se vino abajo no fue una estructura sino una soldadura", explicó uno de los operarios de Holcim.

Cuatro personas murieron. Francisco Palenzuela, de 51 años, era natural de Almería y Francisco Capel, de 32 años, de Aguamarga (Níjar). Ambos fallecieron en el acto. Ayer se ofició el funeral del primero en el almeriense barrio de El Zapillo. El cuerpo de Capel fue trasladado ayer al tanatorio de Campohermoso, en Níjar.

El ingeniero murciano César Blanco, de 33 años, que llevaba tres años residiendo en Carboneras, murió al poco de ocurrir el desplome. Su cuerpo fue rescatado de entre los restos de carbón después de más de nueve horas de trabajo por parte de los bomberos y ya en la madrugada de ayer. Su cuerpo será trasladado al tanatorio de El Espinardo, en Murcia, y hoy será incinerado.

El cuarto fallecido, José Manuel Blanco, de 33 años, estaba casado con una vecina de Carboneras funcionaria del Ayuntamiento. Blanco, que tenía una hija pequeña, murió en el traslado en helicóptero al Hospital Traumatológico de Granada. Blanco iba a ser de nuevo padre en tres meses. Su cuerpo será enterrado en Galicia.

Entre los escombros encontraron con vida a otros cuatro trabajadores. Uno de los heridos, Francisco Zamora, se encuentra en la UCI de Torrecárdenas en estado muy grave. Zamora, de 49 años, fue intervenido quirúrgicamente a vida o muerte la noche del jueves. Su situación en la UCI es inestable, según el último parte médico.

José Zamorano, gaditano de 58 años, sufre traumatismo de pelvis y miembro inferior y fue operado ayer. Los otros operarios heridos -Juan Belmonte, de 35 años, y Mateo Hernández, de 43- siguen en observación pero están fuera de peligro.

Carboneras se recupera poco a poco de la conmoción sufrida por el accidente laboral de mayor envergadura en los 27 años que Holcim lleva en este pueblo. Las banderas en el Ayuntamiento de la localidad almeriense ondeaban ayer a media asta y con crespones negros en señal de duelo, en el primer día de luto de los tres decretados por el Consistorio.

El consejero de Empleo, Antonio Fernández, mantuvo una reunión con responsables de la empresa y representantes sindicales. En la reunión también estuvo presente la Fiscalía especializada en siniestralidad laboral. Se acordó realizar una investigación sobre lo ocurrido llevada a cabo por la Fiscalía y la Inspección de Trabajo.

A las 12.00 del mediodía de ayer todos los trabajadores de la empresa protagonizaron a las puertas de la cementera un acto de solidaridad con las víctimas y sus familias, con cinco minutos de silencio. Esta acción fue secundada por todas las cementeras en Andalucía y el resto de delegaciones de Holcim en España.

"No sabemos cómo pasó"

El director de desarrollo sostenible del grupo Holcim en España, Manuel Soriano, no acertaba ayer a explicar cómo pudo suceder la tragedia, a tenor de la positiva evolución de los ratios de accidentalidad de la empresa. "Esto es muy gordo y ni acertamos a saber cómo ha ocurrido", señaló Soriano.

"Hay una investigación interna de la empresa, es obvio, pero nosotros acometemos investigaciones de accidentes aun cuando no hay bajas y sólo son incidentes, precisamente para evitar que vuelvan a suceder y que haya accidentes mayores", agregó el director de desarrollo sostenible del grupo Holcim en España.

Sólo el año pasado la compañía gastó en un programa de mejora de seguridad 1,9 millones de euros y este año tiene 600.000 euros comprometidos para capacitación en seguridad.

Por su parte, el secretario del comité de empresa de la planta y a la sazón secretario provincial del Metal de UGT, Diego Frías, aseguró que los empleados de la planta se sienten "seguros" trabajando en ella. El secretario provincial del Metal de UGT calificó el siniestro como "algo inesperado cuando en la fábrica se está trabajando día a día por la seguridad".

La Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) se sumó a los agasajos del plan de seguridad del grupo Holcim, que tildó de "magnífico". La Confederación de Empresarios de Andalucía expresó su pésame a los familiares de los trabajadores fallecidos.

En agosto la fábrica iba a cumplir un año sin un solo incidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007

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