La perfección tiene un precio. Juan Carlos Ferrero, ex número uno, estudiaba ayer cuántos metros le separan de Roger Federer, quien ocupa el puesto que un día fue suyo. El español perdió en el desempate el primer set, reanudado ayer con servicio de Federer y un marcador de 5-5 y 40-40 tras ser suspendido el jueves por la lluvia. Luego, ganó el segundo. Se hundió en el tercero. Perdió. Y, pese a ser el primero que gana una manga al suizo, se fue entre lamentos. Una vez más, Ferrero fue el juez más duro con Ferrero.
"Siempre he sido un tío muy ganador y he perdido", dijo el valenciano cuando se le preguntó por el set ganado, que le empareja con Rafael Nadal como los únicos que pueden presumir de ello ante Federer en los dos últimos Wimbledon. "¿Feliz? No. Estaba intentando ganar un partido, no un set. Eso es lo importante. No me importa si estoy sobre hierba, tierra o pista dura: intento ganar", dijo.
Ferrero, que lamentó los efectos del viento sobre su juego, tuvo gasolina y fuego para contener a Federer durante tres mangas. Su adversario se sintió exigido, apretado, enfrentado a un partido "duro". Y Ferrero, sin embargo, se marchó a casa rumiando su fracaso del tercer set, en el que ganó sólo ocho puntos: "Contra un jugador así, hay que estar ahí todo el rato. Y a mí me ha faltado ese tercer set, en el que me he ensuciado un poco. Eso me ha dejado con malas sensaciones. Me habría gustado lucharlo hasta el final. A este nivel, puedo jugar contra los mejores de tú a tú".
¿Incluido Federer?, le preguntaron. "Él es superior a los demás. Si yo juego a mi mejor nivel y él no está del todo acertado, creo que le puedo ganar", contestó; "hay que valorar positivamente el torneo, pero, si hubiera estado más centrado en el tercero, habría tenido más posibilidades. Cuando pierdes, te quedas fastidiado".
En el Wimbledon de los niños, con una media de 23 años entre los cuartofinalistas, la más baja de la historia, Ferrero era un veterano. A sus 27 años, abrirá la semana que viene como 17º del mundo. A él le parece poco.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007