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Cacharro defiende su gestión en la Diputación de Lugo al despedirse

El popular Francisco Cacharro empezó a entonar su despedida de la Diputación de Lugo tras conocer que ayer asistió a su última junta de gobierno ante la constitución de la nueva corporación provincial prevista para el sábado 14. No ocultó su disgusto porque el relevo llegue, previsiblemente, por la izquierda: "Querría que el PP siguiera gobernando".

"Son más de 30 años aquí [desde 1983 como presidente] y tengo un afecto grande por esta casa y sus gentes", dijo. Y se sintió molesto con la promesa de transparencia de quien se vislumbra como futuro vicepresidente primero, el nacionalista Xosé Antón Bao. "Transparencia ya la hay ahora", matizó. Tampoco admitió la acusación de Bao de que había aprovechado sus últimos meses para hipotecar la diputación y firmar convenios.

Según Cacharro, el futuro gobierno se encontrará con un añadido de más de 10 millones de euros en cada uno de los tres próximos años: una deuda reconocida por el Sergas con la institución por el ingreso y atención de pacientes de la sanidad gallega en el psiquiátrico provincial. Sobre la intención del BNG de vaciar de contenido las diputaciones, Cacharro sostuvo que choca con la Constitución. "Me cuesta" creer que accedan a gobernar una institución "para destruirla", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007