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La rigidez de la cuerda nueva retrasa el debú del Botafumeiro

El jefe de mantenimiento de la Catedral de Santiago y tiraboleiro mayor, Armando Raposo, se ha visto obligado a aplazar el regreso del Botafumeiro, que él mismo había previsto para mañana, por los problemas que está causando la nueva cuerda instalada el pasado martes. Según Raposo, "hasta el lunes o el martes de la semana que viene" no se podrá colgar el incensario, y después, los ocho tiraboleiros tendrán que habituarse "dos o tres días" a la nueva maroma, con lo cual, seguramente será el próximo fin de semana cuando se eche de nuevo a volar el Botafumeiro.

La cuerda nueva, de fibra sintética a diferencia de sus predecesoras (que fueron de yute o, preferentemente, de cáñamo), es demasiado rígida y los operarios no han podido, de momento, hacer con ella los nudos necesarios para amarrar el Botafumeiro. Para domeñarla, han tenido que recurrir a un plomo de 206 kilos que era el primitivo contrapeso del reloj de la Berenguela, el campanario más señero de la catedral. Desde el martes pasado, y hasta la semana que viene, permanecerá colgado de la soga. Con este peso, la cuerda creció los tres primeros días de 65 a 66 metros, y ayer se le cortó el sobrante a la espera de que siga cediendo el fin de semana.

Ante este anómalo comportamiento de la cuerda que donó un peregrino que fabrica maromas en Callosa de Segura (Alicante), el Cabildo catedralicio se ha visto obligado a anular varios compromisos con visitantes que habían pagado para presenciar el espectáculo mañana. En la Oficina del Peregrino, para diferentes fechas de este mes del Apóstol, ya hay registradas varias peticiones de grupos de turistas que quieren presenciar el ritual más célebre de la seo. Estos grupos organizados (tal y como exige la catedral, de más de 25 personas) abonan 300 euros en las dependencias arzobispales de la rúa do Vilar para que se les organice una misa con Botafumeiro.

Según José Fernández Lago, canónigo portavoz del Cabildo, la catedral optó por cobrar cuando se descubrió que algunas agencias de viajes exigían un "plus de Botafumeiro" a los turistas a espaldas de la Iglesia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007