"Si lo usas ten cuidado, da alergia". El dependiente de la tienda de cosméticos alerta sobre un curioso tinte para el pelo color "negro oriental". Este dato sólo lo podría saber alguien que entiende inglés, el único idioma en el que está el etiquetado. Esa persona también prodría leer que este producto no es apto para su venta "fuera de Pakistán". Sin embargo, la tienda donde fue adquirida está en Madrid, en pleno centro del multicultural barrio de Lavapiés. Resulta inimaginable el camino que el tinte para el pelo ha recorrido para llegar a España desde Pakistán.
En la calle Narváez de Madrid, una dependienta asegura que las decenas de productos irregulares que se agolpan en las estanterías de su tienda proceden de un almacén a las afueras de la ciudad. Lo mismo afirman en muchos otros establecimientos de este tipo. Todos los caminos conducen al polígono industrial Cobo de Calleja de Fuenlabrada, un lugar que llegó a ser denominado por la policía como el mayor distribuidor de piratería de toda Europa.
El apelativo queda claro al ver el interior de algunas de las naves de este polígono. Cajas enteras de tubos de dentífrico sin el etiquetado reglamentario, geles y champús sin ningún apunte en castellano. Estanterías llenas de perfumes y otros productos cosméticos que, según su etiquetado, proceden de Tailandia o Suráfrica. Fue en Fuenlabrada donde ayer la policía local inmovilizó más de 11.000 tubos de pasta de dientes irregular.
Las autoridades sanitarias y las asociaciones de consumidores no se cansan de repetir que los productos que han entrado de manera legal en España llevan una etiqueta en castellano. Así sucede también en muchos otros bazares.
En Tai Mao Foods, un gran almacén que vende productos chinos en Madrid, toda su mercancía tiene una pequeña etiqueta blanca que informa de las características del artículo y de sus ingredientes. "Estamos obligados a ponerlo", asegura un responsable de la tienda, que además importa alimentos asiáticos a toda España. Éste es uno de los almacenes más grandes de Madrid y en él se puede encontrar casi de todo. "Yo vengo aquí a buscar sobre todo los fideos chinos y las salsas. Sé que el sitio es bueno y prefiero no arriesgarme a comprar en otro lugar", asegura una clienta de la tienda. La mujer, como muchos otros consumidores, no conoce que una de las garantías de que los productos hayan pasado los controles de calidad y sanitarios es que lleven el etiquetado en castellano.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007