Cabinas que cambian de luz para acompasar el ritmo biológico de los viajeros. Formas y colores relajantes para volar.
Se dice que el diseño nos hace más felices, algo especialmente valioso en los aviones comerciales, donde los pasajeros se ven confinados durante horas en un espacio reducido. "La idea es intentar brindar a los aviones una calidez hogareña, con colores relajantes y diseños que favorezcan el descanso", según Shelly Zundell, gerente de Teague, la compañía de diseño industrial de Seattle que asesora a Boeing y sus clientes. Los suaves contornos del techo, por ejemplo, dan sensación de mayor amplitud a la cabina y de seguridad a los pasajeros. Virginia Tripp, diseñadora de Teague, subraya el importante papel de los colores y la iluminación en el confort a bordo. "El azul y el verde se suelen asociar a sensaciones de paz, tranquilidad y frescura, mientras que el naranja puede hacer que una persona sienta más calor. Una iluminación difusa se traduce en ambientes más diáfanos, ligeros y relajantes, y se está experimentando con luces de colores que cambian sutilmente de tono e intensidad, dependiendo de la hora del día, para ajustarse a los ritmos biológicos de los pasajeros y evitar el jetlag".
¿Cuáles son las tendencias de cara al futuro? En la Aircraft Interior Expo 2007, la feria de interiorismo aeronáutico de Hamburgo, se apuntaron algunas. Elvira Buis, jefa de estrategias de producto de KLM, pronostica, por ejemplo, la desaparición de los programas de entretenimiento a bordo "ya que cada vez más pasajeros se llevan sus propios videojuegos, música y películas en el ipod".
Asientos ergonómicos
Albert Culleré, socio de la empresa española de diseño corporativo CIAC International y uno de los responsables del interiorismo de los vuelos de largo recorrido de Iberia, destaca el progresivo distanciamiento entre la clase turista y las clases preferentes: "Mientras que en Primera y Business se hace cada vez más énfasis en el lujo y el confort, en la clase turista se tiende a reducir el espacio entre las filas, aunque algunas compañías lo compensan con sillones más ergonómicos, ligeros y versátiles, y juegan con la armonía de texturas y colores". Air France ha sido una de las primeras compañías en adoptar esta filosofía con asientos ergonómicos, pantallas individuales y reposabrazos totalmente abatibles.
Detrás de algunos proyectos, especialmente en las clases preferentes, están las firmas de importantes artistas y diseñadores: en la década de 1970, Alexander Calder llevó el arte a 10.000 metros de altura con el proyecto Flying Colors para la aerolínea estadounidense Braniff; Versace firmó la decoración interior de un Airbus A319, y la bajo coste Virgin Atlantic encargó al estudio de arquitectura y diseño Softroom (autores de la Opera House de Cardiff, en Gales) el diseño de la Virgin Atlantic Upper Class, un espacio de aire glamouroso con asientos convertibles en camas y un bar.
Ideas originales no faltan. El equipo español Emiliana Design Studio, por ejemplo, ganó en 2000 el concurso de diseño de cabina para Boeing Business Jet 727-700 con el proyecto The Flying Carpet (La alfombra voladora), que crea un espacio fluido que cambia de tono dependiendo del terreno que sobrevuela.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007