La convulsión interna de los socialistas navarros continúa, es más, está en plena ebullición, al truncarse, por orden de la ejecutiva federal del PSOE, su deseo de gobernar con Nafarroa Bai e IU; pero las instituciones no se detienen. Por eso, en paralelo a las duras discusiones internas, los socialistas, tanto en Madrid como en Navarra, asumieron ayer mismo su papel de oposición a Miguel Sanz, líder de la derecha, quien previsiblemente será reelegido este sábado presidente del Gobierno autónomo. El discurso político de los socialistas es de enorme firmeza, a modo de aviso al futuro Ejecutivo de Unión del Pueblo Navarro, para que no interprete que los socialistas van a actuar como si se tratara de una fuerza coligada. El mensaje también se dirige a las propias filas del PSN.
El secretario de organización federal dice a los críticos que, aunque insistan, no habrá congreso extraordinario
Blanco y Chivite comunican al futuro presidente que el compromiso del PSN es sólo para facilitarle la investidura
Blanco dice que el PSN fue "más allá" de lo que quería la ejecutiva en la negociación con NaBai
Zapatero señala que "se acabó el tiempo de la crispación y de usar a Navarra, que es de todos, en la confrontación"
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La oposición de los socialistas navarros será "firme y exigente, y no se renuncia a ningún instrumento para ejercerla", señaló el portavoz parlamentario del PSOE, Diego López Garrido. ¿Tampoco a la moción de censura?, se le preguntó. "Tampoco, porque no renunciamos a hacer uso de ninguno de los instrumentos que podamos necesitar", manifestó a este periódico. Miguel Sanz, próximo presidente de Navarra, ahora en funciones, tiene la garantía del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, expresada telefónicamente el pasado jueves, de que los socialistas navarros facilitarán su investidura. Este mismo compromiso se lo comunicó ayer el secretario general del PSN, Carlos Chivite. Pero nada más.
Tampoco pide más el futuro presidente navarro, cuya formación, UPN, fue la más votada el 27-M. Si semanas atrás Sanz exigía una declaración por escrito en el que los socialistas se comprometieran a no removerle del puesto mediante una moción de censura, junto a otras nueve medidas tendentes a facilitarle su tarea de gobierno, nada pide ahora a los socialistas, salvo que le dejen llegar a la presidencia. A partir de ahí, Sanz intentará gobernar en minoría con sus 22 escaños, junto a Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN), que aporta dos votos a este Ejecutivo. Frente a ellos estarán los 12 parlamentarios de Nafarroa Bai, NaBai, los 12 del PSN y los dos de Izquierda Unida.
Es decir, UPN siempre se moverá en un terreno de gran inestabilidad. Y el PSN y el PSOE no cesan de recordarle que tiene que cambiar con respecto a los usos y costumbres de los años anteriores, en los que "aplastó a la oposición", según expresión del secretario general de los socialistas navarros, Carlos Chivite.
Tras la dimisión de Fernando Puras, y a pesar de que se ha vivido de forma "traumática", según reconocen parlamentarios y miembros de la ejecutiva regional del PSN, la máquina ha seguido funcionando y ya ha sido nombrado su sucesor como portavoz parlamentario. Será Roberto Jiménez. Un abogado de 33 años, curtido en trabajos del sindicato UGT y muy cercano al secretario general, Carlos Chivite. Le acompañará cómo número dos Samuel Caro, secretario de Organización del PSN. Y a ellos se dirigió ayer el líder de los socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, al dar por seguro que cumplirán con su responsabilidad de "llevar adelante los compromisos contraídos con los ciudadanos".
Zapatero rompió ayer su silencio sobre esta crisis desde la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda tratando de animar a los decaídos y enfadados militantes del PSN. Primero elogió al dimitido Fernando Puras, de quien dijo que es "muy buen compañero". De esta manera, el secretario general del PSOE intenta minimizar el fuerte contratiempo que ha supuesto para su partido, en el nivel federal, el órdago del PSN y la posterior desautorización de plano que se infligió al partido en Navarra.
Pero lo que ayer quiso el presidente del Gobierno, además, es transmitir que desde la oposición "útil y firme" también se puede forzar el cambio al que se comprometieron los socialistas navarros en las elecciones del 27-M. "Las cosas van a cambiar en Navarra gracias al PSN", afirmó. A modo de aviso a UPN, Zapatero proclamó: "Se acabó el tiempo de la crispación, de la tensión y de usar Navarra, que es de todos, en una confrontación de identidades que casi siempre acaba en una confrontación de sentimientos".
No se libraron ayer UPN y el PP del aviso de que los socialistas recordarán sus "continuos ataques y descalificaciones sin fundamento". El más descarnado en la expresión Diego López Garrido: "Hemos tenido que soportar que se nos dijera que habíamos entregado Navarra a ETA".
Lo cierto es que las direcciones del PSOE y del PSN se esforzaron ayer en hablar de los otros, y de aparentar normalidad. El secretario de Organización, José Blanco, en declaraciones a la Cadena SER, aseguró que "no habrá congreso extraordinario" en el PSN. Lo dijo tajante como advertencia a los sectores del socialismo navarro que lo piden. "El cambio se puede hacer también desde la oposición", remachó Blanco. El número dos del PSOE no entró en los detalles del porqué se llegó tan lejos en la negociación con NaBai e IU. "La negociación fue más allá de lo que quería la ejecutiva federal, que desde el primer momento les había trasladado [al PSN] que no se daban las condiciones", reconoció. Blanco señaló que se ha actuado así "por responsabilidad", para no pasar "de la crispación a la inestabilidad".
Con NaBai, afirmó, se ha avanzado mucho en el diálogo, pero el pacto con los nacionalistas no estaba maduro. "No hay experiencias de gobierno con ellos", añadió el secretario de Organización, encargado por Zapatero de romper las conversaciones con la coalición que lidera Patxi Zabaleta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2007