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Reportaje:

El PRI aguanta en Oaxaca

El partido del polémico gobernador Ulises Ruiz gana las elecciones tras las revueltas registradas en ese Estado del sur de México

El gobernador del Estado mexicano de Oaxaca, Ulises Ruiz, parece haber salido indemne de las violentas movilizaciones que el año pasado por estas fechas pedían su cabeza: la victoria de su grupo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las elecciones legislativas del pasado domingo han consolidado su poder político con una cómoda mayoría en el Congreso estatal. El PRI ha logrado, de momento, los 25 escaños de elección directa, a la espera de que se defina la adscripción de los 17 diputados de representación proporcional.

El "carro completo" se ha visto ensombrecido por la baja participación, que apenas llegó al 35%. Señal, insisten los observadores, del hartazgo del electorado oaxaqueño tanto con las autoridades como con la oposición. Y es que más que el triunfo del PRI, que gobernó México durante casi siete décadas, lo llamativo en Oaxaca ha sido el descalabro del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ha sido derrotado en todos los distritos electorales y ha pasado del 42% de los votos, obtenido en las elecciones presidenciales de 2006, a apenas un 27% ahora.

Las violentas protestas del año pasado han pasado factura al izquierdista PRD

Los analistas vinculan este desplome al desgaste causado por la estrategia postelectoral del candidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, que se negó a reconocer su derrota, y, sobre todo, a la cercanía del PRD con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), organización que mantuvo en jaque a este Estado con una revuelta de varios meses, que dejó 18 muertos y pérdidas millonarias. El presidente del PRI en Oaxaca, Heliodoro Díaz, declaró que la legitimidad de su triunfo no radica "en el número de votos obtenidos, sino en que la jornada electoral se desarrolló en paz".

Si el PRI ha aguantado bien en Oaxaca, no ha ocurrido lo mismo en el norteño Estado de Baja California, fronterizo con Estados Unidos. Las elecciones a gobernador celebradas también el domingo han dado el triunfo al gubernamental Partido Acción Nacional (PAN, conservador), cuyo candidato, José Guadalupe Osuna, obtuvo el 50% de los votos, frente al 43% obtenido por el priísta Jorge Hank Rhon. El izquierdista PRD apenas ha superado el 2% de los votos.

Jorge Hank, hijo del fallecido político Carlos Hank -uno de los llamados dinosaurios del PRI- es un polémico personaje, que maneja una fortuna multimillonaria y ha sido acusado de tener nexos con el narcotráfico e incluso de haber estado involucrado en la muerte de un periodista. Ninguna denuncia ha prosperado en los tribunales. Hank, que tiene 19 hijos y es conocido por su afición a los chalecos de piel de cocodrilo, reconoció ayer su derrota y dijo que a partir de ahora será "un ciudadano común y corriente" que atenderá sus casas de juego y apuestas.

La derrota de Hank es un alivio para el presidente mexicano, Felipe Calderón, embarcado en una ofensiva en toda regla contra el narcotráfico. Los resultados preliminares indican que, además de mantener la gobernatura, el PAN ha ganado 14 de los 16 escaños de elección directa y cuatro de los cinco municipios en juego, entre ellos la alcaldía de Tijuana, que estaba en poder del propio Hank Rhon.

Como contrapartida, el PAN ha sufrido un revés en uno de sus feudos habituales: el Estado de Aguascalientes, en el centro de México, donde el PRI ha obtenido 11 de los 18 escaños en juego y cinco alcaldías, mientras que su aliado incondicional, el Partido Verde, obtuvo otras dos. Las divisiones internas que han desgarrado al PAN y el aumento de la inseguridad parecen haber sido los dos factores principales para la derrota conservadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2007