Gori, la patria chica del dictador soviético Josef Stalin y el lugar donde cayó el misil, está junto a Osetia del Sur. Se da la circunstancia de que el 9 y el 10 de agosto debía haberse celebrado una reunión de la Comisión Mixta de Control (formada por georgianos, osetios y rusos) encargada de regular el conflicto, que estalló en 1991 cuando los osetios del sur rechazaron con las armas a los nacionalistas georgianos y declararon la independencia.
El ministro georgiano responsable, David Bakradze, anuló la cita por "carecer de sentido" tras el incidente. Antes, los osetios se negaron a participar, alegando falta de condiciones de seguridad. Rusia, Georgia y Osetia del Sur tienen pacificadores en la zona del conflicto, donde opera también una misión de la OSCE.
Tbilisi alega que los rusos apoyan a los osetios del sur y Moscú afirma que su presencia evita el derramamiento de sangre. El presidente Saakashvili, que desearía sustituir a los pacificadores rusos por una fuerza multinacional, ha apoyado con cierto éxito a un Gobierno progeorgiano paralelo, liderado por un ex dirigente osetio, y ha conseguido crear una dualidad de poder en este territorio enquistado con zonas georgianas.
Los representantes de Osetia del Sur acusaron a los georgianos del incidente y se refirieron a la caída de dos misiles, uno de los cuales habría estallado en la zona de conflicto, aunque sin provocar víctimas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2007