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LA CERBATANA

'Pole position'

No es necesario ser hermanos para llevarse mal. Basta con que haya un padre o alguien que encarne esa figura: pongamos un patrón. Fíjense, si no, en el curioso trío formado por Hamilton, Dennis y Fernando Alonso, que han derribado también el mito de que los equipos de hombres se rompen siempre por intervención de las mujeres (ha llegado el momento de revisar separaciones históricas, como la de Bioy y Borges o la de Lennon y McCartney). Lo cierto, en todo caso, es que el Mundial de Fórmula 1 de este año deberá pasar, además de a la historia del automovilismo de alta competición, a los tratados de psicología profunda.

Cómo explicar, si no, que el desastre emocional al que estamos asistiendo se desarrolle en medio de un éxito sin precedentes para una escudería. Si Hamilton y Alonso, en lugar de ir el primero y el segundo, ocuparan los últimos puestos, quizá se llevaran como amigos, en vez de como hermanos. Por el contrario, de continuar yéndoles las cosas como hasta ahora, la victoria final podría convertirse en una tragedia griega. Se precipitan, de triunfo en triunfo, hacia un fracaso atronador. Por cierto, que a mí me está costando mucho averiguar qué es la pole position; más de lo que tardé en comprender el fuera de juego.

PARTICIPE. Puede escribir a Juan José Millás en cerbatanamillas@elpais.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2007