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Reportaje:

El vuelco del 'caso Madeleine'

Los investigadores se centran de nuevo en el ámbito familiar de la pequeña inglesa que desapareció hace tres meses en el Algarve

La investigación del caso de la pequeña Madeleine McCann, la niña inglesa de cuatro años que desapareció el 3 de mayo pasado en el Algarve portugués, ha dado un vuelco, según los periódicos lusos. El hallazgo -no confirmado por la Policía Judicial- de sangre en la pared del apartamento en que se alojaba la familia McCann ha vuelto a situar a los padres de la pequeña y sus amigos en el punto de mira de las pesquisas.

De acuerdo con el periódico portugués Diario de Noticias, hace ya un mes que la policía sabe que la pequeña Madeleine murió el mismo día de su desaparición en el apartamento del Ocean Club -un centro de vacaciones ocupado casi por completo por ingleses-. Ante este giro de los acontecimientos, los padres de la niña, Kate y Gerry, vuelven a ser sospechosos, según dijo ayer el periódico, que cita fuentes policiales cercanas al proceso, sin identificarlas.

Los diarios portugueses afirman que la policía sabe hace un mes que la niña está muerta

Los padres, hasta ahora muy activos en su búsqueda de la pequeña, con visitas al santuario de Fátima, audiencias con el Papa y una intensa campaña de recolección de fondos y reparto de octavillas que les ha llevado a varios países de Europa, entre ellos a España, y a Estados Unidos, se vieron ayer obligados a cambiar su mensaje.

Ante las crecientes sospechas, Gerry McCann dio ayer una entrevista a la televisión pública británica desde Praia da Luz, la localidad en la que desapareció la niña y que el matrimonio no ha querido abandonar por si la pequeña aparecía en la zona.

"Seguimos completamente optimistas y creemos que la vamos a encontrar", afirmó rotundo Gerry a la BBC. "La policía está absolutamente decidida a encontrarla, lo mismo que nosotros", añadió. La madre de Madeleine, Kate, insistió en que estaban muy contentos con el transcurso de la investigación.

Pero el caso es que las pesquisas no avanzan. El domingo, la policía británica -que se ha desplazado al Algarve para ayudar a la portuguesa- abandonó la última pista: ni la casa ni el vehículo de Robert Murat, un vecino británico de los McCann en la urbanización de El Algarve, mostraron indicios que lo relacionaran con la desparición de la niña.

Sin más hilos de los que tirar, los agentes británicos anunciaron que se volvían a Reino Unido. Pero justo entonces aparecieron, sorprendentemente, las supuestas manchas de sangre en la pared, y todo ha vuelto a comenzar. Sólo el ADN podrá aclarar si la niña murió -o al menos fue atacada- en la casa. Ni siquiera esa prueba podrá cerrar el caso. La herida pudo ser accidental o voluntaria, y pudo ser secuestrada viva o sacada muerta de la casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2007