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El derecho de acceso a la vivienda

Rehenes del Euríbor

Los Murillo Martínez -padre, madre, dos niños y un fiel pastor alemán- habitan un adosado de 116 metros cuadrados en la barriada malagueña de Campanillas. "Me quita el sueño pensar en septiembre del año que viene", asegura Alfredo Murillo, de 39 años. Ese mes, Banesto, la entidad con la que suscribió la hipoteca aplicará a su cuota las subidas de tipos que se produzcan en los próximos 12 meses. Actualmente, los Murillo Martínez pagan 1.200 euros mensuales de hipoteca, 500 euros más que cuando compraron la casa, hace cuatro años y medio. Alfredo, técnico de la Diputación de Málaga, percibe 2.000 euros. "Nani ha tenido que ponerse a trabajar de administrativa y gana 900 euros. Y menos mal, porque si no, sería imposible pagar", afirma Alfredo.

El nacimiento de Álex, el hijo menor, obligó al matrimonio a vender su pequeño piso en el centro y mudarse a Campanillas, en el extrarradio. "Entre hipoteca, coche, colegio de los niños y gastos fijos, nuestra capacidad de ahorro es casi nula", analiza Alfredo.

Con la primera subida de tipos, Alfredo y Encarna renegociaron la hipoteca y consiguieron arrancarle a Banesto un cuarto de punto. Ahora se plantean solicitar una nueva rebaja, rehenes del Euríbor. La anunciada ley de la Junta supondría para la familia Murillo pagar un máximo de 666 euros mensuales, si se atiende al salario de Alfredo. "De aquí a cuatro años si las hipotecas siguen a este ritmo habrá que dejar esta casa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007