Un joven de 18 años fue asesinado por otros tres de la misma edad pero de diferente pandilla en medio de una reyerta que tuvo lugar a la salida de un bar, en plena zona de copas de Vilanova de Arousa. El enfrentamiento entre los dos grupos se inició una hora antes, cuando llegó a intervenir la Guardia Civil, que se incautó de una pistola de balines. Sin embargo, ningún agente le requisó al fallecido un cuchillo de cocina que luego usaron sus rivales para matarlo.
La Guardia Civil y la Policía Local buscan ahora más allá de Vilanova a los tres homicidas huídos, que fueron identificados inmediatamente gracias a los testimonios de los otros jóvenes que estaban presentes y de los propietarios de los negocios que abrían a aquella hora. Los agentes saben cuál de los tres chicos, de entre 19 y 20 años y residentes en Vilanova, empuñó el cuchillo y cuáles agarraron a la víctima, Christian Willisch Diz, por los brazos para facilitarle la tarea al que lo mató. Sin embargo, no han podido dilucidar el móvil que llevó a enfrentarse a las dos pandillas, aunque sospechan que la excesiva ingesta de alcohol jugó un papel fundamental.
La pelea se inició una hora antes del fatal desenlace, en la discoteca Ilusión, situada en los bajos de un hotel de Vilanova, justo antes del puente que une la villa con Illa de Arousa. Allí fue donde intervino la Guardia Civil confiscando a uno de los chicos de la pandilla rival de la de Willisch una pistola para la práctica de tiro deportivo. Luego, las dos bandas se reencontraron en el café-bar Troula, adonde todas las semanas terminaban acudiendo para desayunar bocadillos y concluir así la noche antes de volver a casa.
Allí, al coincidir, retomaron la pelea donde la habían dejado, y al crecer el tono del enfrentamiento, los agresores y su víctima salieron a la calle Tras da Cruz para zanjar sus diferencias. Eran las siete menos diez de la mañana cuando Christian Willisch, vecino de la isla, regresaba al bar atravesado por una puñalada próxima al corazón. Allí pidió ayuda y desde la barra llamaron a la ambulancia, pero el cuchillo de cocina que él mismo sacó cuando se enfrentó a sus rivales en la calle le había roto órganos vitales.
Nieto de una concejala
La noticia ha causado gran conmoción en la comarca, no solamente por lo trágico del suceso, sino porque el joven muerto era nieto de una concejala socialista de la Illa, Dolores Folgar Vilas, que fue maestra allí durante 40 años y, tras jubilarse, en las últimas elecciones se convirtió en edil de Asuntos Sociais y Medio Ambiente. Según el portavoz del PSdeG en el pueblo, Julián García, nadie esperaba un suceso semejante en Illa de Arousa con tal protagonista, porque el fallecido era un joven "muy tranquilo y trabajador", que nunca se buscaba problemas.
Christian Willisch era hijo de un alemán y una arousana (la hija de Dolores Folgar) que viven en la isla. La madre es cocinera y el padre, mecánico, trabaja en un taller familiar, fundado por el abuelo paterno de la víctima y también muy popular en la isla. Christian Willisch había dejado los estudios de Bachillerato y trabajaba desde hacía cuatro años en la cofradía de pescadores local. Se dedicaba al marisqueo, en la recolección de almeja, y tenía un trato cordial con sus compañeros de oficio, según han señalado.
Julián García, en declaraciones que realizó en nombre de la familia, calificó el suceso de "lamentable" y explicó que los Willisch Diz, incluido el único hermano que tenía la víctima, se encuentran "destrozados".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007