Los consejeros delegados de las grandes empresas duran más tiempo en sus cargos que en años previos. Así lo demuestra un análisis elaborado por la agencia de relaciones públicas Weber Shandwick, que ha escudriñado el ranking de Fortune sobre las mayores 500 firmas mundiales. El resultado es que, si en 2005 la duración promedio era de 5,1 años, en 2006 pasó a ser de 6,4 años.
La valoración de un máximo responsable se mide por sus 100 primeros días y por sus 100 últimas horas, es decir, por cómo sale de la compañía
El tiempo promedio de permanencia en la cúspide de los consejeros delegados de grandes empresas de Estados Unidos aumentó en 1,7 años en 2006. De los 6,8 años de 2005 se pasó a los 8,5 del pasado año. Un salto que no tuvo paralelismo en Europa, donde, muy al contrario, la duración en el cargo se redujo de los 7 años de 2005 a los 6,7 en 2006. En otras regiones del planeta, como América Latina, también se vivió un incremento muy relevante, pasando de 2,4 a 5,1 años. En Asia-Pacífico no hubo variación: 4,3 fue el promedio en un año y en otro. En conjunto, la media total arroja un aumento de 1,4 años, saltando del 5,1 de 2005 al 6,4 de 2006.
Todas estas cifras son el resultado de un detallado análisis recogido en el documento Global 500 CEO Departures, elaborado por la multinacional Weber Shandwick. Según sus responsables, en ellas se refleja "la estabilidad y fortaleza de que gozan estas compañías", todas ellas integradas en el ranking 500 de la revista Fortune, que en 2006 incluía a las españolas Repsol YPF, Grupo Santander, Telefónica, Endesa, Cepsa, BBVA, Altadis, ACS e Iberdrola.
El escrutinio indaga también en las diferencias entre consejeros delegados (CEO en sus siglas en inglés) procedentes de las propias plantillas de las empresas y aquellos fichados fuera. El saldo es que los primeros son más duraderos que los segundos. El tiempo de permanencia de los internos fue en 2006 de 6,8 años, idéntico promedio que en 2005, mientras que los externos se quedaron en 5,4 años, lo que representa 0,1 menos que el año previo.
En conjunto, el 15% de las empresas del ranking de Fortune cambió de consejero delegado en 2006, dato que el informe califica como "considerable". En EE UU, los cambios afectaron al 10% de las firmas (frente a un 18% de 2005), mientras que en Europa el porcentaje subió hasta el 18% (frente al 15% del año anterior).
Causas de las caídas
Respecto a las causas que motivaron la caída de máximos ejecutivos, en conjunto el 57% se debió a razones pactadas de antemano (el 42% en Europa), entre ellas las sucesiones ya previstas, los cambios de puesto en el seno del propio grupo empresarial y los ascensos a la presidencia previamente establecidos. En cambio, casi un tercio (el 31%) de los consejeros delegados dejaron el cargo contra su voluntad. El 12% restante lo hizo debido a fusiones en la empresa, enfermedad, provisionalidad o cambios políticos.
"En Estados Unidos los planes de retención, que incluyen en gran medida incentivos como la participación en las acciones de la firma, son más sólidos que en Europa", sostiene Josep Catllà, director general de Weber Shandwick en España, como una de las justificaciones para que en Estados Unidos los consejeros delegados duren ahora más que en Europa. Además, atribuye este hecho a que en el continente europeo se vive en la actualidad un periodo de gran crecimiento de la inversión, lo que se traduce en un muy elevado número de fusiones, compras y opas, con su consiguiente rotación de consejeros delegados.
Catllà considera asimismo que "en Europa la opinión pública, formada por accionistas, consumidores y trabajadores, es más poderosa que en Estados Unidos, un hecho que, unido a la presión que provocan las políticas de buen gobierno de las empresas, da lugar a que los primeros ejecutivos tenga que responder cada vez más sobre cada decisión que adoptan".
Catllà pone como ejemplo de una sucesión mal gestionada el caso de la multinacional alemana Siemens, cuyo presidente Klaus Kleinfeld anunció en abril su renuncia al cargo, sobrepasado por las acusaciones de pago de sobornos en la anterior etapa a su nombramiento, unas turbulencias que han tenido gran repercusión en los medios de comunicación. Entre las sucesiones recientes de consejeros delegados bien administradas, el ejecutivo de Weber Shandwick en España menciona las de la cadena de alimentación McDonald's, grupo que se vio obligado a afrontar los fallecimientos sucesivos de dos de sus CEO, Jim Cantalupo y Charlie Bell, en un breve lapso de tiempo entre 2004 y 2005. "En ambas sucesiones imperó la tranquilidad y las dos se llevaron a cabo de manera positiva", afirma.
"La reputación de un consejero delegado va cada vez más ligada a la reputación de la empresa", mantiene Josep Catllà, para quien "la valoración de un máximo responsable se mide fundamentalmente por sus 100 primeros días y por sus 100 últimas horas, es decir, por cómo sale de la compañía".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007