Éste es mi caso. Mujer de 35 años con descendencia. Hace tres años pierdo el empleo. En lugar de llorar, con un poco de esfuerzo me conceden un crédito bancario y monto un negocio. El negocio no funciona pero persisto, y he aquí que llega Hacienda y después de llevarlo todo legalmente, por una asesoría, dice que le devuelva las ayudas a la maternidad, que como no hay movimiento en la empresa yo no trabajo.
El problema es ¿qué hago yo pagando a la Seguridad Social, que es más cara que la ayuda que percibo? Encima de que me tengo que buscar la vida para pagar las deudas contraídas para que la economía funcione, resulta que hay quien decide que pagar los impuestos de trabajador autónomo no es suficiente, que tengo que dar beneficios para que se me considere una mujer trabajadora. Esto es una estafa. Seguro que si tengo un hijo, no me pagarían lo estipulado porque es miope. Le deseo que se sienta orgulloso de su política.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de septiembre de 2007