Su tienda está en una esquina de la calle principal desde hace 60 años. Su escaparate era ayer de los más dantescos, dada la acumulación de granizo y el tamaño de las piedras. Acababan de recibir la mercancía de invierno. Todavía no saben las pérdidas, ayer era sólo día de limpieza básica. El impacto de los coches arrastrados era visible en la fachada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de octubre de 2007