Su coche fue uno de los 80 retirados ayer por las grúas hasta un parque por encontrarse más deteriorados y, sobre todo, porque habían sido desplazados. Lo da casi por siniestro total. "No he podido dormir". Asistió a la crecida desde la casa de una amiga en la que se refugió. "Venían bolsas de basura, tablones, contenedores, un ruido como si estuvieras en un pantano".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de octubre de 2007