Se llama Ashkan Dejagah, tiene 21 años, es delantero germano-iraní del Wolfsburgo y ha desatado una enorme polémica en Alemania por negarse a jugar en Israel con la selección sub 21 alemana un partido de clasificación para la próxima Eurocopa. La Federación Alemana de Fútbol (DFB), políticos de primera fila, dirigentes de la Comunidad Judía en Alemania y el futbolista se han implicado en una orgía de declaraciones sobre su presunto antisemitismo.
Dejagah es un joven futbolista de talento que nació en Irán y llegó con sus padres a Berlín cuando tenía un año. Se crió en el conflictivo barrio de Wedding y, calidad futbolística aparte, es un típico representante de esa juventud de origen emigrante en Alemania con tatuajes en la piel y problemas con la ley. Una muestra palpable de su doble nacionalidad se aprecia en los tatuajes de los brazos: uno dice Berlín y el otro Teherán. Dejagah ya tuvo líos con la policía por conducir sin seguro, provocar un accidente y huir, lo que le costó una multa de 40.000 euros y dos meses sin carné de conducir.
El jugador teme represalias a su familia en Irán y que se le prohíba entrar en el país
Ahora, Dejagah ha desencadenado un nuevo escándalo al negarse a jugar en Israel con la selección sub 21 alemana "por motivos políticos", en referencia al enfrentamiento entre Irán e Israel. "Ustedes saben que yo soy iraní", explicó. El presidente iraní, Mahmud Amadineyah, se ha destacado en los últimos tiempos por su furibundo antisemitismo y la negación del Holocausto judío. Además, Irán prohíbe a sus equipos viajar o competir con Israel. Añadió más leña al fuego otra declaración de Dejagah: "Yo tengo más sangre iraní que alemana en mis venas. Hay que aceptarlo. Esto lo hago por respeto. En definitiva, mis padres son iraníes".
El seleccionador de la selección sub 21 y la DFB aceptaron en un primer momento las razones de Dejagah, pero no calibraron el escándalo que se avecinaba. La presidenta de la Comunidad Judía de Alemania, Charlotte Knobloch, exigió la intervención de la DFB contra la "conducta antiisraelí" de Dejagah. "Puesto que Alemania, consciente de su responsabilidad histórica, mantiene relaciones amistosas con el estado judío, sería una gran afrenta consentir en silencio esa conducta antiisraelí", sostiene Knobloch. El secretario general del partido gobernante democristiano, Ronald Pofalla (CDU), exige que Dejagah devuelva la camiseta de la selección porque "el que representa a Alemania con la camiseta nacional, sea alemán de nacimiento o emigrante, tiene que asumir los principios producto de nuestra historia y nuestra cultura".
El presidente de la DFB, Theo Zwanziger, lamentó ayer haber aceptado muy pronto las excusas de Dejagah. Anunció Zwanziger que en los próximos días mantendrá una entrevista con el jugador para aclarar la situación. El Wolfsburgo, equipo del futbolista, se lava las manos en el conflicto al declarar que se trata de "una cuestión personal entre Dejagah y la federación".
El joven delantero tiene miedo también a que la parte de su familia que reside en Irán, como un hermano futbolista, pueda sufrir represalias del régimen. Dejagah teme igualmente que se le prohíba la entrada en Irán por haber viajado a Israel.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007