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Europa elude enfrentarse a EE UU por la debilidad del dólar y presiona a China

Los Veintisiete aprueban un conjunto de medidas para afrontar futuras crisis financieras

Los efectos de la tormenta financiera provocada por la crisis hipotecaria en Estados Unidos y los riesgos derivados de la fortaleza del euro dominaron ayer los debates de la reunión de los ministros de Economía de la UE. La preocupación se centra en si ambos fenómenos pueden acabar con la racha de recuperación económica en Europa. Los dirigentes europeos optaron por evitar un enfrentamiento directo con EE UU por la progresiva depreciación del dólar. Y trasladaron la presión a las autoridades chinas, acusadas de mantener una moneda artificialmente baja para proteger sus exportaciones.

La debilidad del dólar, del yuan chino y del yen japonés presionan sobre el otro platillo de la balanza: explican la fortaleza del euro. La revaloración de la moneda europea inquieta desde hace meses a Francia, pero empieza a preocupar también a los sectores exportadores en otros países. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, pasó de puntillas por la situación del dólar y exhortó a China y a otras economías emergentes para que "introduzcan más flexibilidad en la gestión de su tipo de cambio". En su opinión, esta medida sería "buena para reequilibrar su crecimiento y reducir los desequilibrios mundiales".

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, abundó en esta misma línea ante la Comisión del Parlamento Europeo, al plantear la necesidad de que los tipos de cambio efectivos evolucionen "para ajustarse a los fundamentales de la economía china". En román paladino: para reflejar de veras lo que ocurre en el gigante asiático, beneficiado por la evolución de su moneda, que favorece las exportaciones chinas.

Almunia, Trichet y Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, viajarán próximamente a China para plantear a sus autoridades la necesidad de ajustar la divisa a su realidad económica, algo que ya ha realizado repetidamente -sin éxito- EE UU. Pekín rechaza las pretensiones europeas. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino recordó ayer que su Gobierno "había dejado apreciar el yuan un 9% desde 2005".

Al margen de los tipos de cambio, la crisis financiera ocupó buena parte de la agenda de los titulares de Economía de los Veintisiete. La europarlamentaria y portavoz socialista, Ieke van den Burg, se alineó con las opiniones vertidas el lunes en Madrid por el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, y casi con sus mismas palabras advirtió de que las autoridades políticas de la UE "no se pueden permitir la consideración de que las crisis de los mercados afectan sólo a los bancos. Hay que tener en cuenta que alcanzan también a los presupuestos de los Gobiernos y dañan el crecimiento".

Los ministros de Economía acordaron unas reglas básicas para afrontar futuras crisis financieras. En esencia, se trata de mejorar la transparencia, la coordinación entre distintos países y sobre todo evitar que las crisis se solucionen con dinero público. El vicepresidente Pedro Solbes se mostró partidario de adoptar medidas reguladoras pero con prudencia, para "evitar matar la gallina de los huevos de oro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007