El presidente de Navantia, Juan Pedro Gómez Jaén, y el Gobierno de Australia firmaron ayer en Melbourne el segundo contrato para la construcción de dos buques anfibios (LHS) para la Marina del país austral por un importe de 1.411 millones de euros, de los que 915 corresponde al grupo español. Navantia confirmó que el 80% de los buques se realizará en los astilleros gallegos de Ferrol y Fene y el resto se rematará en Australia. El comité de empresa de Navantia Fene exige que uno de los buques se coloque en las gradas vacías de la antigua Astano.
Más de 915 millones de euros, 9,3 millones de horas de trabajo para las gradas de Ferrol y Fene y carga de trabajo garantizada en ambos centros hasta el 2014. Son las cifras del segundo contrato adjudicado a Navantia para la construcción de dos megabuques anfibios para la Marina australiana y la tabla de salvación de los dos astilleros gallegos del grupo naval. El astillero australiano Tenix, socio de Navantia en la consecución del contrato, donde se impuso al astillero francés Armaris, asumirá parte del contrato.
En el diseño de los dos LHS intervendrán, aunque en menor medida, la unidad de motores de Cartagena, con 24.000 horas de trabajo y el centro de sistema FABA de San Fernando (Cádiz), con 23.700 horas. Sólo cuatro días después de amarrar la primera parte de un jugoso contrato doble: el primero para el diseño y la ingeniería de tres destructores semejantes de las fragatas F-100 de la Armada española, el presidente de Navantia y el primer ministro australiano, John Howard, suscribieron ayer en las antípodas el segundo de los dos contratos adjudicados por el Gobierno de Canberra al grupo público de astilleros españoles.
Este documento compromete a Navantia a diseñar y construir dos enormes buques anfibios (LHS) similares al BPE (buque de proyección estratégica) Juan Carlos I que se ejecuta actualmente en el astillero ferrolano. Los buques anfibios están capacitados para el transporte masivo de tropas (1.300 efectivos) y equipos materiales, operativos tanto en misiones bélicas como de ayuda humanitaria.
La firma del contrato fue recibida con satisfacción por los sindicatos del sector, aunque no sin ciertas puntualizaciones. José Rico (UTG) reclamó que la quilla de uno de los dos buques se coloque en las gradas desiertas de la antigua Astano, que emplea actualmente a 346 operarios y medio millar más repartidos entre las distintas auxiliares subcontratadas. Desde el astillero ferrolano, Ramiro González (CC OO), presidente del comité intercentros, insistió en que es necesario formar e incorporar nuevos trabajadores. La CIG advirtió de que no se deben crear "falsas expectativas" sobre el futuro de la construcción naval militar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007