El Gobierno israelí tiene un plan claro. Desea que el muro de hormigón y de vallas metálicas que construye en Cisjordania sea la frontera definitiva del Estado. Y nada detiene, de momento, ese designio. El Ejército ha ordenado la expropiación de 110 hectáreas en cuatro pueblos árabes que rodean Jerusalén para construir una carretera segregada para palestinos, que podrán circular desde la Ciudad Santa hasta Jericó. Pero así lograría el objetivo perseguido: vetar el paso a los árabes en la zona que Israel pretende colonizar entre Jerusalén y el asentamiento de Maale Adumim, en territorio ocupado. Un paso más que hace inviable un futuro Estado palestino.
A mes y medio de la conferencia que reunirá en Estados Unidos a palestinos e israelíes, el Ejecutivo de Ehud Olmert no deja de proclamar que desea reforzar políticamente al presidente Mahmud Abbas, embarcado en una dura lucha contra Hamás. Pero gran parte de sus decisiones no hacen sino dejar en evidencia al mandatario palestino. Las promesas de levantar controles militares y obstáculos a la libre circulación en Cisjordania son una burla desde hace meses, y la expropiación de tierras, anunciada por el diario Haaretz, sólo puede provocar más reacciones airadas de la Autoridad Palestina.
La zona, denominada E-1, en la que se pretenden edificar 3.500 nuevas viviendas y un parque industrial, se halla a medio camino entre Jerusalén y Maale Adumim. Es un plan congelado desde hace tres años porque Washington expresó reticencias. Ahora, sin embargo, el Ejecutivo hebreo parece lanzado. El ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, declaró días atrás que la comisaría en E-1 comenzará a funcionar en diciembre con el beneplácito o con el rechazo de la Casa Blanca. De alzarse esas casas, Cisjordania quedará seccionada en dos mitades y los barrios palestinos de Jerusalén se convertirán en enclaves aislados a merced de la arbitrariedad del Gobierno israelí.
Curiosamente, el viceprimer ministro Haim Ramon -encargado de la cuestión territorial en Jerusalén- declaró al citado periódico que no tenía conocimiento de que se hubieran expedido las órdenes de expropiación y que no ha sido consultado. Como si en el seno del Gobierno cada cual fuera a su aire, un portavoz del Ministerio de Defensa dijo que las expropiaciones nada tienen que ver con la colonización de la zona E-1.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007