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CARTAS AL DIRECTOR

La experiencia por venir

Para un español que trabaja todo el año como profesor en una universidad mexicana, las ocasiones de hablar con compatriotas son escasas. La prensa española por Internet es el recurso habitual que tenemos los españoles del "exilio laboral" para enterarnos de cómo van las cosas "en casa". No parecen ir bien.

En 1988, el hispanista Hugh Thomas, autor de nuestra primera historia objetiva sobre nuestra guerra civil, visitó México. Concedió una entrevista al historiador y liberal mexicano Enrique Krauze para la revista Vuelta, que fundara Octavio Paz. En aquel 1988 nuestra convivencia constructiva entre la monarquía y un Gobierno socialista que presidía González parecía admirable vista desde México, considerando nuestra violenta historia pasada. A la pregunta de Krauze, "¿Cómo se da ese exitoso triángulo entre la monarquía, el socialismo y la democracia?", Thomas responde que porque ya incluso antes de la muerte de Franco entre los españoles se había producido un cambio de mentalidad, "la experiencia histórica pasada les parece menos relevante que la experiencia por venir".

Temo por lo que leo en la prensa española que la experiencia histórica pasada, la llamen "ley de memoria histórica" o como fuera, comience a interesarnos a los españoles más que nuestras experiencias por venir. En un momento en que en mi natal tierra vasca parecen concretarse amenazadoras experiencias por venir, pienso que lo último que necesitamos los españoles es buscar en un pasado algo remoto nuevas fuentes de desunión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007