Leonardo da Vinci pudo pintar el retrato original de la Mona Lisa con cejas y pestañas, que fueron borradas posteriormente durante trabajos de restauración. Éstas son las conclusiones del investigador francés Pascal Cotte, que ha pasado 3.000 horas analizando los datos de los escáneres que, hace tres años, hizo el Museo del Louvre a la Mona Lisa, pintada entre 1503 y 1506. Utilizando sensores para detectar la luz desde el espectro visible y desde el infrarrojo y ultravioleta, invisibles para el ojo humano, Cotte asegura que ha descubierto otras sorpresas en el retrato de la enigmática mujer de un mercader de Florencia. Por ejemplo, que Da Vinci cambió la posición inicial de dos dedos de la mano izquierda, dibujó un rostro más ancho y una sonrisa más expresiva.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de octubre de 2007