- Liderología. La Universidad Autónoma de Barcelona ofrece un diploma de posgrado denominado Liderazgo para la gestión política y social. Tiene una "directora científica" cuyo nombre coincide con el de la ministra de Vivienda, Carme Chacón. El profesorado y los conferenciantes del curso incluyen una larguísima lista de dirigentes del PSC. Más que un curso, parece una serie de mítines. Pero está bien saber que hay una ciencia del liderazgo, ¿la liderología?, y que la ministra la domina hasta el punto de poder enseñarla. ¿Dará clases también en el consejo de ministros?
- Se cae sólo. El templo católico de la Sagrada Familia está dejado de la mano de Dios. Además de haber sido encargado a un escultor que parece inspirarse en la serie Mazinger Z, se cae a pedazos. Y eso sin la ayuda del túnel del AVE. El anuncio, hecho por sus propios responsables, confirma los temores de los malpensados: no quieren que se acerque el AVE porque a lo peor se cae, no por las obras, sino por defectos propios. Igual se trata de un castigo divino por no tener licencia municipal de obras, porque ya se sabe lo que dice el Evangelio: "Al César lo que es del César".
- Visita de médico. Mariano Rajoy visitó el pasado martes Cataluña por cuarta vez desde que Josep Piqué no preside el partido en el territorio, lo que no significa que antes no lo hiciera por alergia a su compañero. Hace unos días puso como chupa de dómine a Zapatero por haber ido a Bellvitge en día festivo. Don Mariano estuvo en Cataluña un día laborable, tuvo la oportunidad de ir a Bellvitge y no lo hizo, pero, como dice el estrambote de un soneto, "miró al soslayo, fuese y no hubo nada". Ni se acordó.
- Costumbrismo. Jordi Pujol ha pasado de la crítica política, con preferencia a los gobiernos centrales con sede en Madrid, a la crítica costumbrista de los taxistas madrileños.
- Aniversario. Ayer se cumplieron 70 años de la muerte del filósofo Antonio Gramsci. ¿Qué diría hoy de los intelectuales orgánicos al servicio del partido liberador? ¿Qué opinaría del periodismo acrítico? A no ser que ya no haya ni intelectuales, ni partidos liberadores, ni periodismo acrítico.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007