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Crónica:

Sharapova reta a Henin

La rusa, que llegó de rebote al Torneo de Maestras, alcanza de forma fácil la final

"¿Vas a preguntarme por todas las jugadoras? No puedo definir a una persona en una palabra. ¿Puedes tú?". Con estas frases y un gesto de desagrado respondió Maria Sharapova cuando se le preguntó hace un par de días por la número uno, Justine Henin. Como si estuviera harta de hablar de la mejor tenista del mundo. La rusa tendrá hoy la oportunidad de contestar a los que piensan que Henin no tiene rival, que es la Federer del circuito femenino, en la final del Torneo de Maestras que se celebra en Madrid (16.00, La 2, Teledeporte y Eurosport).

Sharapova llegó de rebote al torneo que enfrenta a las ocho mejores raquetas del año por la renuncia de Venus Williams. Con un hombro tocado, un título en 2007, y sólo un par de partidos desde agosto, nadie esperaba que llegara tan lejos. Salvo los organizadores, que suspiraban por la jugadora rusa. A sus 20 años, 1,88 metros oficiales y contrato con una de las grandes agencias de modelos del mundo desde los 16, es el icono del tenis-glamour. Día a día, con el saque recuperado y su tenis agresivo de siempre, Sharapova se ha superado. Ayer se deshizo con facilidad de su compatriota Anna Chakvetadze, que jugó un partido desastroso (6-2 y 6-2) en poco más de una hora.

Si Sharapova es la sorpresa, Henin era la apuesta segura. Lleva nueve títulos este año, entre ellos Roland Garros y el US Open, y no ha cedido ni un sólo set en el torneo, aunque ayer sufrió algo más para doblegar a la serbia Ivanovic (6-4 y 6-4). Su tenis está lejos del de sus rivales. Tal vez no sea tan potente, pero es más inteligente, cambia más en función del rival. Si a ello se suma su fortaleza mental se entiende por qué es la numero uno. En los momentos clave, como cuando Ivanovic le igualó a tres juegos en el segundo set tras ir ganando 3-0, aguanta la presión. "La necesito para jugar bien", admitió tras el partido. Pero es el fin de la temporada y todas están cansadas. Si a Sharapova le duele el hombro, Henin se queja de un pie. Ambas saben que es el último esfuerzo. Henin es la favorita, pero, como ella reconoce, su rival "no tiene nada que perder".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007