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jueves, 8 de noviembre de 2007
GENTE

Girasoles apasionados

Ella es la quinta irene actriz de su familia. Tiene 18 años, una dulzura poco común y una pasión que no esconde por el cine y el teatro. Él se llama Martín. Es alto, delgado, guapo, tiene 22 años y un miedo atroz a la exposición en público.

Irene Escolar, nieta de Irene Gutiérrez Caba, y Martín Rivas, hijo del escritor Manuel Rivas, protagonizan Los girasoles ciegos, el filme que rueda José Luis Cuerda sobre el libro del mismo título de Alberto Méndez, una historia dramática en los primeros años de la posguerra. Son dos jóvenes que huyen de España monte a través, en un viaje de locura, en busca de una vida mejor, en un deseo de dejar atrás la represión y la tristeza. Irene Escolar, que ya ha trabajado en pequeños papeles en Imagining Argentina, El séptimo día y Lolita's club, no olvida lo que le dijo su abuela en un camerino: "Lo primero que tienes que aprender es a leer, leer y leer". "Ella es mi gran referencia", admite Irene, que compatibiliza su carrera cinematográfica con los estudios. Cursa primero de Humanidades –"soy muy estudiosa, saqué un 8,7 en selectividad"– y sueña con irse a Nueva York para completar su formación en arte dramático.

Para Martín Rivas, Los girasoles ciegos es su primera película, aunque su experiencia en la televisión le viene de años. Empezó con 13 en la serie gallega Mareas vivas, y ahora, ya instalado en Madrid, está embarcado en la segunda temporada de El internado. Con Los girasoles ciegos no sólo ha descubierto el cine, también la poesía. "Mi personaje, Lalo, es un poeta perseguido por sus versos contra la Iglesia y las clases acomodadas. Un poeta comprometido. Me está marcando mucho este trabajo".



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