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jueves, 8 de noviembre de 2007
PASIONES

Siempre Balenciaga

La diseñadora burgalesa enumera sus hitos de la historia de la moda y desgrana sus grandes pasiones, las heredadas y las adquiridas

Cristóbal Balenciaga sintetizó en su trabajo toda la austera elegancia española. En su viaje iniciático hacia la nueva silueta se resume la esencia del paisaje guipuzcoano, con volúmenes que nunca hubieran existido sin una infancia marcada por la visualización de las suaves colinas de Guetaria, contextos que me son comunes (tengo raíces vascas) y que siempre he creído que me ayudaban a entender mejor su obra. Su célebre frase "arquitecto para las líneas, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida" es la estrella del norte que guía mis pasos.

Locura por el vino

En mi casa, el negocio familiar son los vinos. Las Bodegas Arzuaga Navarro (Lerma, Burgos) son nuestras. Mi padre es un entusiasta de la materia, y yo creo que he heredado parte de esa afición, algo que se nota en mi trabajo. En los desfiles de Amaya Arzuaga, nunca falta una botella de tinto en las sillas reservadas a la prensa; en mis tiendas, junto a la ropa, también se puede encontrar una pequeña selección de vinos Arzuaga Navarro, y la línea superior de mi firma se llama Reserva. Mi vino favorito es el tinto, mejor si va acompañado de un solomillo de buey. De cerca le siguen el blanco (Montrachet DRC, Francia) y el champán.

Momentos inmortales de la moda

1. El lujo belga

La Maison Martin Margiela

De Martin Margiela me fascina todo su universo. El color blanco como hilo conductor y ese lujo no forzado, sino cerebral, casi empobrecido, del que hace gala.

2. Más que una revista

El número 44 de la revista Visionaire

Es un álbum o portafolio sobre moda y arte. Cada número es monográfico. En el 44, el muñequito Kid Robot era customizado por diseñadores como Karl Lagerfeld.

3. Chalayan en vivo

La colección otoño-invierno de 2000 de Hussein Chalayan (Londres)

Una salita con una mesa y cuatro sillas: las fundas de las sillas se convierten en cuatro vestidos; la estructura de éstas, en cuatro maletines, y la mesa, en una falda. Verlo en directo fue increíble.

4. Desfile-cena

La pasarela de Dries van Noten para su desfile de primavera-verano de 2005 (París)

Una pasarela larguísima, totalmente blanca y dispuesta como si fuera una mesa de comedor, con una vajilla maravillosa y copas de cristal talladas. Los asistentes estaban sentados alrededor, como en un banquete. Sobre ella, en vez de ir pasando platos de comida, iban desfilando las modelos.



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