Prometía ser un homenaje a los voluntarios que limpiaron la costa y a "todos los que llevan Galicia en el corazón". Así rezaba en los paneles del pabellón deportivo de Carnota, donde la Xunta programó el primero de los actos del quinto aniversario del Prestige que el presidente, Emilio Pérez Touriño, y el vicepresidente Anxo Quintana alternarán esta semana en diferentes ayuntamientos costeros salpicados entonces por el chapapote.
En Carnota, Anxo Quintana sentó a la mesa a 650 personas, entre vecinos del municipio, alcaldes de los 13 ayuntamientos de la Costa da Morte, representantes de las cofradías, cargos institucionales, la gran mayoría del BNG, y también una docena de voluntarios, para "rendir homenaje y sacar conclusiones" de lo que sucedió a partir de noviembre de 2002, "cuando empezó en Galicia el siglo XXI". El agradecimiento fue para "todos os bos e xenerosos" que acudieron "a la llamada de Galicia y cuyo esfuerzo nunca se borrará de la memoria de este pueblo", dijo emocionado el vicepresidente de la Xunta.
La lección de lo que entonces pasó la llevó Quintana a su terreno para demandar las competencias de Salvamento que el Gobierno central ha negado a Galicia. "Entonces la sociedad no esperó a que un Gobierno de fuera viniese a solucionar sus problemas y supo cubrir los vacíos de poder", recordó, orgulloso de que cinco años después del vertido del viejo petrolero se haya logrado "la unanimidad de todas las fuerzas para que la costa gallega se defienda desde Galicia".
No fue su única referencia al acuerdo alcanzado entre PP, PSdeG y Bloque en el Parlamento para reivindicar a Madrid que transfiera esta competencia. "Debemos ser los primeros en la protección de nuestro litoral para que nunca más volvamos a sufrir lo que padecimos", reclamó antes de proseguir con su defensa del autogobierno. "Los gallegos quieren un país que ejerza con plenitud sus competencias, y que tenga representación en la Unión Europea donde se toman decisiones sobre nuestras costas", reivindicó.
El discurso satisfizo a medias a Josep Figueras, el voluntario que se hizo famoso por reclamar al Rey durante su visita a Muxía más medios para luchar contra el petróleo. Figueras, que ahora preside la incipiente ONG Voluntarios sin Fronteras y que hoy acompañará a Emilio Pérez Touriño en el acto que el PSOE ha preparado en Muxía, agradece la colaboración de la nueva Xunta "por mostrar la realidad que el anterior Gobierno intentó ocultar". Pero lamenta que "a menudo la política invada el terreno social".
En otra mesa, Félix Peña, bombero de Ávila que en 2002 se acercó para echar una mano, agradecía el gesto y se felicitaba de que Carnota se parezca hoy a la de sus vacaciones antes de que se hundiese el petrolero. "Cuando llegué hace cinco años, con la costa negra, sólo reconocí el pueblo al ver la iglesia".
La música de Guadi Galego y Guillermo Fernández, dos músicos del grupo Berrogüeto que también fundaron Espido, dio paso al pulpo, la empanada y la carne ó caldeiro. En la pantalla gigante, las imágenes que el fotógrafo Xurxo Lobato tomó de la catástrofe recreaban la negrura de aquellos días, unas fotos que también incluyen los dos álbumes de la tragedia que Vicepresidencia regaló a los asistentes.
Pabellón de voluntarios
Alguien se animó con el grito de Nunca Mais que internacionalizó la protesta aquellos días, pero el público no le siguió en su intento. El pabellón que había acogido a cientos de voluntarios blancos se tornó ayer más institucional con la presencia de las cámaras de la televisión autonómica. En un improvisado estudio de radio, una de las voces de la plataforma cívica, Xurxo Souto, ahora directivo de la Radio Galega, emitía en directo su programa desde los aledaños del pabellón.
Al comienzo del acto, el nuevo alcalde de Carnota, el popular José Oreiro, que ejerció de anfitrión, dio las gracias a las administraciones "estatal, autonómica y sobre todo a las municipales" por su gestión de la catástrofe, y pidió a los voluntarios "que en su corazón anide el mismo sentimiento de generosidad si en Galicia vuelve a ocurrir otra catástrofe parecida".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007