La veintena de vecinos de Coruxo que se encerró a primera hora de la noche del viernes en las instalaciones de la depuradora del Lagares, reclamando la presencia del alcalde, Abel Caballero, o de la concejala de Medio Ambiente, Chus Lago, para expresarles su protesta, abandonaron a media tarde de ayer su encierro sin que las autoridades municipales comparecieran.
Con otros vecinos de la parroquia que se mantuvieron apostados a la entrada de la planta, ayer recorrieron en manifestación sus inmediaciones, profiriendo gritos contra los políticos y anunciando un endurecimiento de las movilizaciones.
El vecindario protesta por los malos olores que soportan desde hace diez años y contra el proyecto de construir una nueva depuradora en el mismo lugar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007