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Seis soldados de EE UU mueren en una emboscada en Afganistán

El ataque de los talibanes eleva a más de un centenar los militares estadounidenses fallecidos en 2007

Seis soldados estadounidenses y tres militares afganos fallecieron ayer en una emboscada tendida por la insurgencia talibán a las fuerzas de la OTAN desplegadas en Afganistán. El ataque se produjo en el este del país, en la provincia de Nuristán. Ocho soldados estadounidenses y 11 afganos resultaron heridos.

"Los combates ya se producen muy cerca de Kabul", dice un experto

Se trata del ataque más duro contra las tropas de la OTAN en los últimos tres meses y coincide con un periodo de intensas operaciones a lo largo de todo el país contra de la insurgencia talibán. Un portavoz del Ejército estadounidense definió el ataque como "una emboscada compleja". En el enfrentamiento se utilizaron armas de fuego ligeras y granadas. En el choque también falleció un talibán.

En el centro del país, en Uruzgan, una ofensiva de las fuerzas de la OTAN y del Ejército afgano causó la muerte de al menos siete talibanes. Actualmente, unos 50.000 soldados extranjeros, entre ellos unos 700 españoles, están desplegados en Afganistán. El recrudecimiento de la violencia en el país ha causado la muerte de unas 5.500 personas en este año. Con las muertes de ayer, el número de soldados de EE UU caídos en Afganistán asciende a 101.

"La insurgencia es cada vez más fuerte y algunas de las batallas ya se libran a tan sólo 30 kilómetros de Kabul", observa Marc W. Herold, profesor de la Universidad de New Hampshire y experto en Afganistán. Herold acaba de publicar en España Afganistán como un espacio vacío - El perfecto estado neocolonial del siglo XXI con la editorial FOCA.

"Las cosas van a peor. La Administración de Bush pide a sus aliados más apoyo militar, pero en la última cumbre de la OTAN sólo logró mil hombres más. Nada", opina Herold. "Al fracaso militar, hay que añadir el de la reconstrucción. La inversión para el desarrollo es insignificante. Afganistán es un país que no interesa en sí mismo, sino sólo por razones geopolíticas. No es un mercado. No hay recursos. Dos tercios del país son premodernos. No interesa lo que ocurre allí dentro, lo único que interesa es estar allí y asegurarse de que no caiga en las manos equivocadas. El 11-S ofreció la excusa para meter un pie en la zona", argumenta el profesor.

"Así, la proporción entre gasto militar y gasto para desarrollo está alrededor de ocho o diez a uno", prosigue Herold. "Y va creciendo, porque el gasto militar crece. Bush pide más esfuerzo a los aliados. Estos se resisten, pero las fronteras de la inestabilidad se mueven, avanzan, y alcanzan a contingentes que antes estaban más o menos tranquilos. Ya en la actualidad un soldado extranjero en Afganistán tiene un 37% más de posibilidades de morir que uno de EE UU".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007