Los indicadores más destacados de la semana han sido los afiliados a la Seguridad Social de octubre, el paro y los contratos de trabajo registrados en los servicios públicos de empleo, también de octubre, y el índice de producción industrial (IPI) de septiembre. El número medio diario de afiliados continuó aumentando, pero, siguiendo la tendencia de los dos últimos trimestres, a un ritmo desacelerado. Su tasa interanual alcanzó el 3,5% en el primer trimestre, se redujo al 3,2% en el segundo, al 2,9% en el tercero y al 2,7% en octubre, reflejando, mejor que ningún otro indicador, la desaceleración del crecimiento del PIB. El paro registrado aumentó en 31.200 personas, si bien este aumento obedece a factores estacionales, ya que, ajustado de estacionalidad, mostró una ligera disminución, como ya sucedió en mayor medida en septiembre, aunque tras un fuerte aumento en agosto. En todo caso, la variación de los últimos 12 meses muestra una tendencia al alza, en sintonía con la EPA.
El crecimiento del índice de producción industrial se ha situado en el 1,1% en el tercer trimestre
El IPI es otro indicador importante, ya que refleja la evolución de la producción de un sector que supone el 18% del valor añadido bruto (VAB) del conjunto de la economía. Por cierto, aprovecho para dar la bienvenida a una nueva publicación estadística de síntesis que acaba de aparecer. Es el Boletín de Economía Industrial (BEI), disponible en la web del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (www.mityc.es), que recoge de forma ordenada y fácilmente comprensible casi toda la información de carácter coyuntural de los sectores que son competencia de dicho ministerio.
Como se ve en el gráfico izquierdo, tras una suave recesión en 2002 y una titubeante recuperación en los tres años posteriores, la industria alcanzó a lo largo de 2006 una notable velocidad de crucero. Por los índices de producción industrial (gráfico derecho) podemos ver que su comportamiento no se alejó de la media del área del euro, con resultados menos brillantes que la industria alemana, pero notablemente mejores que la francesa o la italiana. En los dos primeros trimestres de este año, el crecimiento real del VAB fue del 4,2%, que procedió enteramente del aumento de la productividad, ya que el empleo se mantuvo prácticamente estable. Gracias a este aumento de la productividad y a una notable moderación salarial, los costes laborales por unidad producida (CLU) cayeron un 2,1% (gráfico central), poniendo fin a un periodo de bastantes años de pérdida de competitividad-costes. La caída de los CLU posibilitó un notable crecimiento del excedente bruto de explotación por unidad producida (EBEU). Las mismas tendencias reflejan los datos de la Central de Balances Trimestral del Banco de España del primer semestre, que muestran unas ratios de rentabilidad históricas de las empresas industriales. Todo ello alumbró esperanzas de que la industria pudiera compensar la menor contribución de la construcción al crecimiento del PIB.
Sin embargo, este panorama positivo parece estar cambiando, a tenor de los resultados del IPI, cuya tasa interanual ha pasado del 4,2% en el primer trimestre al 2,4% en el segundo y al 1,1% en el tercero, desaceleración que no se ha producido en el resto de la eurozona. ¿Estará también fallando la industria? Puede que no tanto como indica el IPI, pues otros indicadores, como las exportaciones, las entradas de pedidos o las importaciones de materias primas y bienes intermedios, siguen creciendo igual o más que al principio del año.
Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007