Pregunta. Su libro ¡Sí, abogado! ¿qué es, un manual de autoayuda?
Respuesta. Pues no está mal la definición. Me gusta la idea.
P. Se ve que le ha puesto entusiasmo. Pero ¿no le parece un poco tocho?
R. Puede ser. Los entusiasmos a veces son duros.
P. ¿Usted quería ser abogado desde su más tierna infancia?
R. No. Yo, no sé por qué razón, quería ser químico. Hasta que descubrí que no servía para ello.
P. Dice que la vocación no nace, sino que se hace. ¿Cómo se habrá entrenado Carod para ser Carod?
R. En él yo creo que es una cuestión clara de vocación y de sensibilidad. A su manera.
P. En el libro recomienda leer el periódico todos los días. ¿Deberíamos darle una comisión?
R. No. Lo digo muy sentidamente. Es imposible ser un buen profesional sin saber en qué mundo vives.
P. A tenor de lo que ingresa su despacho, ¿es usted un picapleitos de lujo?
R. No, de lujo seguro que no. Pero picapleitos no es una expresión que me disguste. El famoso picapleitos tiene mucho de gran y buen abogado.
P. ¿Por qué desilusionó a aquellos japoneses que querían comprar la Sagrada Familia?
R. Porque, pobrecillos, les habían dado un consejo erróneo. Si hubieran leído el periódico, sabrían que no está en venta.
P. Igual les hubiera podido conseguir La Pedrera.
R. Pero es que querían la Sagrada Familia. La Pedrera hubiera sido otra cosa.
P. Su bufete tiene sucursal en China. ¿Allí salen los pleitos más baratos, al ser copias?
R. No es una justicia singularmente más barata, porque es más compleja.
P. ¿No teme que hagan 60 Rocas de todo a un euro?
R. Esperemos que no se les ocurra la idea [ríe], porque podrían amortizarnos muy rápido.
P. ¿Se siente padre de la patria?
R. No. No me siento tal. Eso lo compartimos muchos. Me siento un protagonista privilegiado de una etapa histórica del país.
P. ¿Hubiera sido más padre de haber logrado ser ministro?
R. No, no. Los padres están mucho más vinculados al hecho legislativo que al administrativo o ejecutivo. Ministro no me lo planteé jamás seriamente. Si me dice que si me hubiera disgustado, no.
P. ¿Ha quedado como un icono en el altarcillo de la transición?
R. No. Yo creo que a los que estuvimos en la transición se nos recuerda con cariño porque la gente es muy agradecida. Entre todos hicimos algo que hoy se valora, a pesar de críticas más o menos coyunturales.
P. ¿La política es ahora más borde que entonces?
R. Sí, sin duda. Porque antes había más responsabilidad de construir. Ahora, se administra lo ordinario. Y esto es difícil.
P. Si la Operación Roca le hubiera salido bien, ¿su irreprimible vocación de abogado hubiera podido esperar?
R. Seguramente sí. Y no se lo voy a agradecer al fracaso, porque fracasar es siempre un disgusto. Pero sigo creyendo que sería bueno para el país tener una fuerza amortiguadora entre los dos grandes partidos mayoritarios.
P. ¿Y por qué no se pone a ello?
R. Porque ya demostré que no lo sabía hacer [ríe]. Y lo demostré de una manera muy brutal.
P. ¿Los líderes de Convergencia se pasan por su confesionario?
R. No. Afortunadamente para mí y para ellos, porque me trasladarían una responsabilidad que no me toca. Yo siempre digo que soy un jubilado de la acción política.
P. ¿Hacen guateques y merendolas de políticos de la época?
R. Hoy me han propuesto uno, y lo haremos. Es bueno hacerlo, porque se aprende mucho viendo cómo todos hemos evolucionado.
P. Pongamos que en el guateque tiene que sacar a la pista a los autores de la Carta Magna. ¿Se ve bailando con Gregorio Peces-Barba?
R. ¿Por qué no? Coincidimos muchísimo, y sigue siendo muy buen amigo. Excelente compartir con él músicas que en aquel momento todos tocábamos.
P. ¿Y ahora la orquesta se ha desparramado?
R. La han amortizado [ríe]. No en mi caso, pero en los demás un tanto anticipadamente. Las nuevas generaciones tienen derecho a su protagonismo. Pero es absurdo que sean incompatibles con las aportaciones de los mayores.
P. ¿Aún le quedan ganas de enredar?
R. Fui poco enredón. Me enredaron más de lo que enredé. Pero ya no me quedan ganas. Porque lo peor que puedes hacer es meterte en el baile sin estar invitado.
P. ¿Se ve vieja gloria?
R. Lo que no soy es gloria. Si soy algo seré vieja gloria.
PERFIL
Con 67 años y cuatro hijos, dice que la bicicleta sigue siendo su gran pasión -la ordenada-, y que los fines
de semana se hace 40 o 50 kilómetros. Su pasión "muy desordenada" es leer. Habla del pasado sin demasiada nostalgia, aunque echa de menos "el espíritu y la solidaridad" de la Transición. Ahora es todo toga, "de arriba abajo". Y afirma: "Tengo una sed de tiempo para mí que no he tenido jamás".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2007