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Desconectados de 'Polònia'

Decenas de alicantinos afectados por el corte de TV-3 se quejan de la medida

Los aficionados de la peña Negre Lloma del Hércules CF, algunos de cuyos miembros también son forofos del Barça, desplegaron en el último partido celebrado en el Rico Pérez de Alicante una pancarta que decía Sí a TV-3. "Es muy triste lo que está pasando, censurar así un canal no es justo", admitía Antonio Aracil, uno de los miembros de esta peña, que anuncia que volverá a colgar la misma pancarta el próximo domingo.

"Es increíble que en un tiempo sin fronteras se cierre una televisión"

"El católico de Camps podía ocuparse del porno de las locales"

Afectados por el apagón de las emisiones de TV-3, residentes mayoritariamente en Elche y Alicante, porque Alcoi, Dénia o Benidorm continúan recibiendo la señal, expresaban ayer su protesta. Profesores y alumnos del IES Enric Valor de El Campello se colocaron en la solapa una pegatina, con una máscara símbolo de la libertad de expresión y el anagrama de la televisión autonómica catalana y la frase TV-3 censurada. "Tenía preparada la pegatina ya para la amenaza anterior de hace unos meses", admitió Eduard Santamaria, uno de los profesores que repartía las pegatinas entre los alumnos que las solicitaban.

La mayoría de los entrevistados ayer coincidían en sus programas favoritos: las series Porca Misèria, Vent del pla y el programa de humor Polònia, que satiriza la política catalana y española y donde aparecen, entre otros, imitadores del Rey, de Montilla, de Zaplana, de Maragall o de Acebes. Un tipo de sátira, por cierto, ausente en la programación de Canal 9, donde ningún espacio ha hecho humor nunca sobre políticos de la tierra. Los informativos y la previsión de El temps también son otros espacios de TV-3 que tenían muchos seguidores en las comarcas del sur; de hecho meteorólogos como Francesc Mauri han abarrotado los salones en los que han dado charlas.

El comentario era común y nadie se explica cómo a estas alturas se puede censurar un canal de televisión. "Es increíble que en un tiempo sin fronteras se cierre una televisión pública y vecina", agregaba Eduard Santamaria. "Yo decidí hace meses pagar ONO para poder ver TV-3", reconocía Lola Capdepon, otra profesora del instituto de El Campello.

Jaume Aragonés, informático y profesor en la Universidad de Alicante, recordaba como flipó la primera vez, en 1984, cuando oyó una televisión en catalán (entonces no existía Canal 9, que tardaría unos años en empezar a emitir). Ahora en su casa, su compañera Analia echará de menos el K-3 con los dibujos animados que ponían a su hijo Jordi, de ocho meses. Ellos tienen decidido que si no se ve, pagarán para verla. También en el campus, Jordi Davó imprimió unos pasquines con Canal 9 sí, TV-3 també. Davó aludió directamente al presidente de la Generalitat, Francisco Camps: "Tan católico como es, que nos deje ver TV-3 y se ocupe más de las televisiones locales que ponen porno toda la noche". Y considera "sorprendente que un Gobierno liberal actúe como el bolivariano". Dari Escandell, otro profesor de la universidad, está "muy enganchado" a Vent del pla y Alguna pregunta més. "Casi me pilla el corte de emisión en directo", confiesa este vecino de L'Altet, en Elche. Cristina Torres, residente en Elche y profesora en Alicante, condenó este "atentado a la libertad de expresión", y alabó la calidad y el rigor de los informativos de la cadena.

Uno de los primeros hogares que recibió la señal de la TV-3, antes de poner el repetidor de la Carrasqueta, fue el de Jaume Varó, en El Campello. "Tenía un antenista que era un fenómeno buscando señales, puso un repetidor pequeño en la sierra y una antena en casa. Quedamos todos los amigos y vimos por primer vez la tele en nuestra lengua", recordaba este miembro de la Colla Muntanyenca. "La vimos hacer, la apoyamos pagando los bonos para el repetidor y, con tristeza, ahora la echamos de menos", concluyó Varó.

Un buen rollo fugaz con Joan Clos

Cuando un tema incomoda, lo mejor es dejarlo. Eso al menos debieron pensar ayer el ministro de Industria, Joan Clos, y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, durante la inauguración del reconstruido parador de El Saler, donde el Gobierno ha invertido más de 20 millones.

Clos, Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, mostraron buen rollo, hablaron de turismo y evitaron referirse al cierre del repetidor de TV-3. Lo que no fue obstáculo para que el vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, le echara la culpa al ministro de que las emisiones de TV-3 sean ilegales. A través de un comunicado, emitido cuando Clos ya se había ido, Rambla acusó al ministro de no conceder un tercer múltiplex (cuatro frecuencias más) para que se vea TV-3. Industria ha concedido ya a la Generalitat un segundo múltiplex, que podría usar para la televisión catalana, y tiene un tercero preparado, que requiere el convenio previo entre el Ejecutivo valenciano y el catalán. Convenio que el Consell se resiste a firmar. Clos no aceptó preguntas en Valencia, aunque su gabinete sugirió que se invitará más adelante a Camps y al catalán José Montilla a solucionar el problema de las emisiones recíprocas.

Por otra parte, un centenar de personas se concentró anoche frente a la sede del PP en Valencia en protesta por el cierre del repetidor de La Carrasqueta, informa Lydia Garrido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2007

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