Los tres condenados de O Eixo disfrutan ya del segundo grado que les ha concedido la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, un mes y medio después de haber ingresado en prisión para cumplir una pena de siete años por agredir a un policía nacional. Este nuevo régimen permitirá a Simón Márquez, José Moreira y Jesús Montoiro salir a trabajar a las siete de la mañana y volver a las nueve de la noche para dormir bajo custodia. Ya no pasarán la noche en la cárcel de Teixeiro (Curtis), donde se encontraban hasta ahora, sino en el antiguo centro penitenciario provincial de A Coruña. También es probable que a partir de ahora puedan pasar en casa los fines de semana.
Estos dos o tres primeros días los dedicarán a arreglar sus contratos, finalizados al entrar en prisión, y su intención es retomar en seguida a su vida profesional: Moreira en la librería que regenta en Santiago con un socio, Simón como fontanero y Montoiro como chófer de la Xunta. "Ahora están en contacto con sus respectivos trabajos", explica José Manuel Bocija, portavoz de los vecinos, aunque señala que "ya habían hablado con los jefes" antes de ingresar en prisión para conservar cuando saliesen sus puestos de trabajo.
Evaristo Nogueira, decano del colegio de abogados, cuenta que su defendido, Simón, "está satisfecho" porque "no es la misma situación la de hoy que la de hace un mes". Sin embargo, los letrados continúan confiando en que llegue el indulto del Ministerio de Justicia, si bien el organismo estatal todavía no se ha pronunciado.
"Mal menor"
La noticia del segundo grado no impedirá que los vecinos del barrio compostelano de O Eixo sigan protestando y organizando actos para conseguir el indulto. El próximo viernes tendrá lugar un concierto solidario en el Auditorio de Galicia y el domingo una nueva manifestación que recorrerá las calles de Santiago "para que pasen las fiestas con sus familias".
Para Bocija el segundo grado "no deja de ser un paso, pero es un mal menor, una especie de remiendo". Señaló que su situación no será fácil, ya que "deberán medir mucho lo que hacen y dicen" porque "tienen enemigos que los quieren ver en la cárcel". Aún así, el portavoz asegura que seguirán "luchando con más actos" si el perdón no llega antes de navidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2007