Las críticas a la gestión del ex consejero de Sanidad y actual de Transportes de la Comunidad, Manuel Lamela, iban ayer en la misma dirección: petición de dimisión. El portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, tachó de "escándalo absoluto" el último episodio en lo que llamó "el caso Lamela". "Esperanza Aguirre [presidenta de la Comunidad] tendría que haberle dicho a los cinco minutos 'deja la nieve y vente para acá", aseguró ayer. Y apuntó que el PP siempre opta por esconderse: "Con el Prestige se fueron de caza, ahora se van a la nieve".
El líder Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, se refirió a la "valentía" de Lamela mientras se estaba llevando a cabo el "juicio inquisitorio" y lamentó que no "dé la cara" ahora. A su entender, la única opción que tiene Esperanza Aguirre es destituirle "inmediatamente, porque llevó a juicio una acusación falsa que cuestiona la Sanidad Pública".
En CC OO opinaban ayer del mismo modo. Para Javier López, secretario general de Madrid, la actuación del PP en este caso es retrógrada: "Sólo en los tiempos de la Inquisición se escuchaban denuncias de carácter anónimo que daban lugar a actuaciones persecutorias", aseguró. La destitución del consejero es la única forma, a su entender, de que "no queden sospechas" sobre la actuación de los médicos.
UGT, a través de su secretaria de políticas sectoriales, Carmen López, expresó como única demanda que Lamela pida perdón a los sanitarios destituidos. "Si no lo hace, se lo exigiremos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2008