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COLUMNA

Gallardón y Spiliotópulos

Me encomiendo a la protección de don Ramón de Mesonero Romanos, el maravilloso autor de Escenas matritenses, y desde el cielo cristiano donde comparte sauna con el duque de Rivas, Ángel Saavedra, y Teresa de Ávila, me envía esta sentencia: los éxitos nos rejuvenecen, las desgracias nos envejecen.

¿Cuántos años ha envejecido el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, tras las puñaladas recibidas de Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Ángel Acebes y José María Aznar?

Y, literalmente, de puñaladas habla, al referirse a Ruiz-Gallardón, otra reciente portada salvaje de El Jueves, el semanario de humor que, para reventarles los huevos -digo, los huesos- a los españoles, sale los miércoles. Y este crudo lenguaje testicular que uso aquí es una pálida imagen de la ferocidad que gastó El Jueves en la portada dedicada al apuñalamiento del alcalde.

Gallardón sueña en Fitur con perderse en destinos exóticos como Bután o Madagascar

Alberto Ruiz-Gallardón ha envejecido, a marchas forzadas, tras su derrota en su aspiración frustrada a ir en la lista del Congreso del Partido Popular en las próximas elecciones, pero el cielo lo protege.

Gallardón no va a perder la memoria -quizá el achaque más grave que puede acarrear la vejez- porque acaba de venir a Madrid el ministro de Turismo de Grecia, Aris Spiliotópulos, y no hay nada como la memorización de una buena ristra de apellidos griegos -a ser posible, de cinco o seis sílabas- para prevenir el alzhéimer.

El alcalde, ese ser de tan brillante como moderna oratoria, aun sin llegar a tener un encuentro personal con el ministro griego, disfruta memorizando su apellido -Spiliotópulos, Spiliotópulos, Spiliotópulos, repite el alcalde en su gimnasia de memoria, y añade otro apellido más: Anagnostópulos-, mientras el ministro, que ha venido a la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur) a apoyar su pabellón, le va a cantar, el próximo lunes, en su visita a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el nuevo mensaje del turismo griego que, desde la inauguración de la feria, está predicando en Fitur.

¿Qué sentimos cuando oímos la frase "de Madrid al cielo" o cuando oímos una tópica mención de la Cibeles? Sentimos lo mismo que, cuando un extranjero, nos dice: "España, toros y flamenco".

Algo parecido a lo que nos ocurre al oír estos tópicos -que, por otra parte, son verdades como puños de camisas con gemelos- les ocurre a los griegos cuando reducimos Grecia a sol y mar.

Por eso, el ministro de Turismo proclama en Fitur que hay que sacudirse el viejo estereotipo de "Sol y mar", asignar al maravilloso mar y sol griego sólo la cuota turística que les corresponde, y apelar a la variedad de Grecia y al respeto al medio ambiente.

¿No es la Comunidad de Madrid la variedad misma de gentes, de lenguas, de atuendos, de pueblos, de músicas? Pues Grecia ofrece una variedad similar de regiones, de gentes.

En Fitur, ese paraíso de la diversidad que acoge a 170 países, el pabellón de Grecia diferencia nueve ejes de oferta turística que lanzan una nueva imagen, una nueva estética de un país que nos fascina simplemente con oír su nombre.

Cuando oigo en cualquier parte -en el telediario, en la calle, en Móstoles- la palabra Grecia, siento un deseo tan fuerte de vivir que hasta puede inducirme al grave error de no querer morirme nunca. La vida eterna, sin cumplir el trámite de pasar por el tanatorio, sólo hay que deseársela a nuestros dos o tres peores enemigos.

Arquíloco, el primer poeta del odio de la literatura occidental, ya escribió, en el siglo VII antes de Cristo, unos versos en esta línea: "Hijo de perra, que Zeus te niegue la muerte. / Ojalá no te incineren nunca / en el dulce crematorio de Tres Cantos".

He aquí los ejes de la oferta turística griega: Verano, Mar, Cultura, Congresos, Turismo al aire libre, Turismo salud y bienestar, Turismo de lujo y City Break Atenas y Salónica. Con la visita de Aris Spiliotópulos, la memoria de nuestro alcalde se ha revitalizado.

El alcalde de Madrid se ha dado un baño de cosmopolitismo en los 100.000 metros cuadrados de Fitur que reúne más de 13.000 empresas y casi 900 expositores.

Gallardón deshoja la dalia de si abandona o no la política después del 9 de marzo y sueña en Fitur con perderse en destinos exóticos como Bután, las islas africanas de Santo Tomé, Príncipe, Madagascar y la danesa Groenlandia, los nuevos fichajes de Fitur en 2008.

Pero el ministro de Turismo de Grecia -que es el primer ministro griego de Turismo que ha venido a Fitur, donde Grecia ha tenido pabellón desde 1980, y ensalza las maravillas de la feria allá por donde va- le envía a Gallardón el mensaje de que visite Micenas y, a la vera de los Atridas -los emperadores de las cuchi-lladas-, es seguro que logrará relativizar el alcance de sus heridas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2008