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Un testigo dice que Permanyer fue a su piso el día que desapareció

El portero del edificio Atalaya de Barcelona donde presuntamente desapareció la psicóloga Anna Permanyer declaró ayer al jurado que la vio entrar pasadas las 18.00 horas del 27 de septiembre de 2004, el día de su desaparición. El testigo también relató que la mujer le informó de que iba a visitar a la inquilina del 18-J, Carmen Badia, la principal acusada, aunque no la vio salir, una actitud que le extrañó porque Permanyer "solía despedirse".

La declaración del testigo es probablemente la mayor prueba de cargo que existe contra Badia, quien el martes negó al tribunal que Permanyer acudiese a esa cita, en la que se le debían entregar las llaves de un aparcamiento. Badia sí admitió que había anotado en su agenda, pero nunca llegó a celebrarse, añadió, porque la psicóloga no acudió.

Los familiares de la víctima también explicaron al jurado que ésta tenía aquella tarde una cita con la acusada. La hija menor de la fallecida, tras observar que su madre tardaba mucho, se acercó al edificio en varias ocasiones y solicitó a uno de los porteros que llamara al interfono del 18-J, sin obtener respuesta. Fue la hermana de la víctima, que vive a 50 metros, quien alertó de que había luz en ese domicilio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 2008