John Fahey, de 63 años, es un ex ministro australiano que desde el 1 de enero pasado preside a distancia, desde su casa en Australia, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), organismo que tiene su sede en Montreal (Canadá). "Tampoco tengo que estar a diario en la oficina", dice Fahey, el primer presidente de la AMA seleccionado entre los representantes de los gobiernos, elegido en Madrid en noviembre y sucesor de Dick Pound, un canadiense polémico y sensacionalista, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) y, desde mayo, probable nuevo presidente del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). "En Montreal hay gente muy válida con la que me comunico a diario y, cuando hay que ir allí para algo, voy", añade.
"Los Juegos Olímpicos de Pekín serán los mejor controlados de la historia"
"Hay que buscar la colaboración de los arrepentidos. Cada vez son más"
La semana pasada, Fahey viajó un poco más lejos y dedicó su tiempo a una gira por Suiza. En Lausana concedió una serie de entrevistas en las que avanzó el lema de su mandato: "Hay que arrancar las malas hierbas del deporte".
- La AMA, contra Valverde. Cuando habla de malas hierbas, ¿se refiere a Alejandro Valverde? ¿Tiene la AMA pruebas de que el murciano es en realidad mala hierba? "No quiero hacer ningún comentario sobre casos individuales que están ante los tribunales", dice Fahey cuando se le pregunta por qué es tan importante para su agencia conseguir la convicción del ciclista español, cuya inhabilitación por su presunta implicación en la Operación Puerto ha solicitado a medias con la UCI ante el TAS. "Pero, por una cuestión de principios, la AMA está obligada a trabajar ante los tribunales para asegurarse de que cualquier información sobre dopaje la comparten todos los órganos federativos y antidopaje". Uno de estos días se espera que el TAS decida sobre la petición de medidas urgentes contra Valverde, previas a la vista de su caso. Una de las medidas solicitadas por la AMA y la UCI es que el TAS pida al juez de la reabierta Operación Puerto la bolsa de sangre marcada con el número 18, que, supuestamente, corresponde a Valverde.
- 'Test' de la hormona del crecimiento. La hormona del crecimiento, se sospecha, es la sustancia prohibida más extendida. Entre otras razones, porque vale para todo, para todo tipo de especialidades deportivas, y porque es indetectable. Se lleva tantos años, por lo menos cuatro, hablando de la inminente puesta en marcha de un método de detección que uno de los científicos que alega haber dado con uno, Peter Sonksen, ha llegado a hablar de que ni al COI ni a ningún dirigente deportivo les interesa detectar la hormona del crecimiento. "Simplemente, se acabarían los récords", denunció. "Pero no, pero no", aclara Fahey. "El método está prácticamente a punto y confío en que esté listo para utilizarse en los Juegos de Pekín. Lo que pasa es que no queremos anunciarlo oficialmente para no dar pistas a los tramposos. Hemos tenido un problema con la fabricación en serie del kit de laboratorio porque la empresa que los iba a hacer fue absorbida por otra que no quiso asumirlos. Ahora hemos encontrado otra compañía que los va a fabricar. Luego, sólo faltará homologarlo y comprobar que es reproducible en varios laboratorios. Y el método es bueno, es capaz de detectar hormona del crecimiento administrada al menos 48 horas antes del control. De todas maneras, si por cualquier circunstancia no hay aún un test de detección en Pekín, no hay problema: congelaremos el plasma que extraigamos y lo analizaremos después: tenemos hasta ocho años para hacerlo".
- "Tenemos más confianza en la detección de los tramposos". "Soy optimista ante los controles en Pekín, y no sólo porque se hayan aumentado durante los Juegos, sino porque se multiplicarán los previos", dice Fahey. "Y pediré a todos los países que extirpen a los tramposos y los dejen en casa. Pero, si aun así llegan a Pekín, creo que hay razones para tener más confianza en la detección de esos tramposos que en anteriores Juegos. Me gustaría pensar que si no descubrimos a ninguno será porque no lo hay, pero soy lo suficientemente realista para saber que la naturaleza no funciona así. Sólo digo que éstos serán los Juegos mejor controlados, los más efectivos en el contexto de la detección del dopaje".
- "Es la hora de los gobiernos". "El dopaje es un problema de salud pública y no sólo del deporte de élite", explica Fahey. "Y ha llegado la hora de que los gobiernos lidien con más fuerza con el problema. Y la solución para el deporte de élite también pasa por la acción de los gobiernos. La gente está harta, cansada de los tramposos. Las Marion Jones del deporte les ponen enfermos. Y recuerden que Jones pasó múltiples controles y siempre dio negativo. Su caída ha llegado gracias a la investigación policial del caso Balco. Ahí es donde animo a los gobiernos. Y es en lo que estoy trabajando: en coordinar nuestros esfuerzos con los de las agencias policiales y de investigación gubernamentales, en luchar contra el tráfico de doping. Y también, en buscar la colaboración de los deportistas arrepentidos: cada vez son más los que acuden a la AMA a contar sus casos. Sé que cada país es diferente y no seré yo el que les diga cómo tienen que hacerlo. Lo importante es que sean efectivos, lo hagan como lo hagan, con agencias antidopaje como la de Estados Unidos o como las de Europa. Tenemos que ser más listos".
"El ciclismo tiene un problema"
Durante la entrevista, concedida simultáneamente a seis medios de diferentes países, John Fahey se muestra reacio a individualizar los problemas. Un británico le pregunta por las declaraciones de Dwain Chambers, el velocista que ha regresado a toda velocidad tras purgar una sanción de dos años, y Fahey aprovecha para generalizar: "Bueno, hay que acabar con esa percepción", dice; "tenemos que conseguir que esa afirmación no pueda ser verdad en los años próximos".Y cuando se le pregunta por Asafa Powell, por la afirmación del plusmarquista mundial de los 100 metros de que en Pekín correrá contra tramposos, lo mismo: "Lucharemos para que eso se quede más en percepción que en realidad"."No voy a intervenir en ningún deporte en particular", dice. Pero ello no obsta para que, ante la insistencia del entrevistador, precise que "el ciclismo tiene un problema". Y se refiere no tanto a la Operación Puerto, cuyos papeles y sangre sigue esperando para continuar "arrancando malas hierbas", como al enfrentamiento entre la Unión Ciclista Internacional (UCI) y ASO, que hará que en las pruebas organizadas por ésta, entre ellas el Tour, el control antidopaje no sea supervisado por la federación internacional."No voy a intervenir en ese problema", añade finalmente Fahey; "pero estoy seguro de que el Tour de Francia logrará que se lleven a cabo todos los controles con seriedad y rigor. Y que, pese a todo, la UCI seguirá adelante con el pasaporte biológico y todos los corredores que vayan al Tour lo harán con los papeles en regla".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2008